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Biometría ¿Avance o retroceso en materia de derechos?

Hacerlo todo con tu huella digital, el iris de tu ojo o el reconocimiento facial también tiene un lado oscuro. Puede atentar directamente contra tu privacidad.

Privacidad y protección de datos con la biometría
Discriminación y sesgos de la biometría
Consentimiento informado y libertad individual
Fiabilidad y confiabilidad de los sistemas biométricos

La biometría, definida como la medición y análisis de características físicas o comportamentales únicas de un individuo, ha experimentado un rápido desarrollo y se ha convertido en una tecnología ampliamente utilizada en diversos ámbitos de nuestra sociedad. Desde el desbloqueo de dispositivos móviles mediante reconocimiento facial hasta la identificación biométrica en sistemas de seguridad, esta tecnología promete facilitar nuestras vidas de muchas maneras. 

Pero por supuesto, la biometría también tiene su lado oscuro. Y es que supone un problema ético de hercúleas dimensiones. Que sí, que técnicamente puede parecer una mejora sin brechas, pero lo cierto es que existen problemas flagrantes que pasamos a desgranar aquí. 

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Privacidad y protección de datos con la biometría

Uno de los principales problemas éticos asociados con la biometría se relaciona con la privacidad y la protección de datos personales. La recopilación y almacenamiento de datos biométricos, como las huellas dactilares, el reconocimiento facial o el análisis de voz, plantea serias preocupaciones en cuanto al acceso no autorizado, el mal uso de la información y la posibilidad de sustraer identidades. Es un hecho: existe el riesgo de que los datos biométricos caigan en manos equivocadas o sean utilizados para fines fraudulentos, lo que podría comprometer la intimidad y la seguridad de los individuos.

Discriminación y sesgos de la biometría

Otro problema ético importante es la posibilidad de discriminación y sesgos inherentes en los sistemas biométricos. Estos sistemas se basan en algoritmos y modelos que pueden estar sesgados debido a factores como la falta de diversidad en los conjuntos de datos utilizados para entrenarlos. Esto puede llevar a la exclusión o la discriminación injusta de determinados grupos de personas, como minorías étnicas o personas con discapacidades, que pueden ser identificadas erróneamente o enfrentar dificultades para ser reconocidas por los sistemas biométricos.

Consentimiento informado y libertad individual

La utilización de la biometría plantea interrogantes sobre el consentimiento informado y la libertad individual. En muchos casos, los datos biométricos se recopilan y utilizan sin que los individuos estén plenamente informados sobre cómo se utilizarán y con qué propósitos. Esto plantea dudas sobre el grado de control que las personas tienen sobre su información personal y la posibilidad de elegir si desean participar o no en sistemas biométricos. Además, existe el riesgo de que la biometría se convierta en una herramienta de vigilancia masiva que socave la privacidad y la autonomía individual.


Fiabilidad y confiabilidad de los sistemas biométricos

Los sistemas biométricos no son infalibles y pueden generar errores de identificación. Estos errores pueden tener consecuencias negativas para los individuos, como ser excluidos de servicios o enfrentar acusaciones injustas. La falta de transparencia en el funcionamiento de los sistemas biométricos y la dificultad de impugnar sus resultados plantean problemas éticos relacionados con la confianza, la responsabilidad y la equidad.

Que este futuro interconectado hacia el que nos dirigimos impepinablemente conlleva riesgos inherentes para nuestra privacidad es indiscutible. Que tenemos herramientas para ser cautelosos y salvaguardar nuestra privacidad, también.


Foto autor

Autor: Elena González

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