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Robots repartidores, ¿fantasía o realidad?

Amenazan con ser el futuro de la logística en el mundo, pero por el momento solo hay probaturas y pocos servicios activos.

El robot repartidor de Glovo
Lo que está por venir

Ya inmersos casi como estamos en 2022, los que ya llevamos unos cuantos años poblando el planeta llevamos tiempo esperando la eclosión definitiva de la robótica y la automoción. Necesaria e imprescindible en campos como la medicina o la industria, parece que en otros campos se hacen mejoras constantes que parece que no llegan a cristalizar en la vida real. 

Robots que saltan con una agilidad más que humana, algunos que logran muecas faciales muy perfeccionadas, drones capaces de volar en las bocas de volcanes en erupción y hasta competiciones de peleas entre robots con alta capacidad destructiva. 

Pero lo de que un robot te traiga una pizza, seamos francos, sigue pareciendo una quimera. Aunque en los últimos meses se están produciendo muchos avances, que pueden dar el espaldarazo definitivo a esta tecnología. 

Sigue leyendo, sigue. O detente un segundo si quieres que te mostremos nuestro músculo tecnológico y que en un par de minutos peinemos el mercado para darte la mejor solución de fibra, telefonía o Internet. Que te aseguramos que es un proceso que tiene su miga. 


El robot repartidor de Glovo

La empresa catalana de reparto a domicilio se lanza a la piscina, con la puesta en marcha de un robot repartidor dispuesto a cambiar las normas del juego en el negocio del reparto a domicilio . 

Se trata de un robot autónomo, eléctrico y razonablemente pequeño (80x80x40) , con unos 40 kilos de peso y una velocidad estimada en 5 km/h. No te lo imaginas por mitad de una autovía haciendo trompos, y es normal. De hecho, con esa velocidad, estará siempre limitado a zonas peatonales. 

¿Cómo funciona el reparto? Aquí por el momento hay más dudas. Se supone que mediante la aplicación te llegará un aviso de que ya está el robot en la puerta de tu domicilio. Lo que no se sabe a ciencia cierta aún es como podrás recoger el pedido, aunque se presupone que activando la apertura del robot con tu mismo móvil. 

Las pruebas comenzarán dentro de poco en el madrileño barrio de Salamanca. De ser fructíferas, podría empezar su funcionamiento en los próximos meses. Este tipo de artilugios llevan utilizándose un tiempo ya, empujados también por la pandemia y la necesidad de contacto cero entre repartidores y clientes  en países como Estados Unidos, con amplias zonas residenciales donde es más sencillo que estos robots puedan realizar su labor. 

Lo que está por venir

Esta apuesta no es el único movimiento del mundo del reparto autónomo. Veamos algunos ejemplos.

 El food truck autónomo

También en Madrid, concretamente en Las Rozas, la misma empresa está probando un food truck autónomo que está preparado para desplazarse sobre diferentes áreas de la ciudad a modo de un camión de la comida de toda la vida. Te acercas, haces tu comanda, y recibes tu pedido previo pago de la cuantía solicitada. 

Food trucks autónomos en Madrid

El reparto con drones

El reparto con drones también está claramente al alza. O eso parece, porque varias empresas internacionales experimentan y parece que tienen una flota lista para surcar los cielos y repartir lo que toque…pero siempre quedan algunos flecos por cortar y finalmente nunca entran en funcionamiento de forma eficiente y no experimental. 

¿No parece que Amazon lleva mil años repartiendo con drones en otros países? Bien, la realidad es que desde 2013, la empresa aseguró que en un lustro los drones repartidores serían una realidad en las ciudades como lo pueden ser los semáforos. Y a la vista está que queda mucho camino por recorrer, sin horizontes temporales a los que agarrarse aún. 

En pequeños ecosistemas es innegable que la cosa funciona. Por ejemplo, en el reparto de comida mediante drones en diferentes embarcaciones en la isla de Ibiza . 

Los coches autónomos

El desarrollo de los coches autónomos parece funcionar a las mil maravillas, pero tampoco acaba por cristalizar, debido en parte a la legislación vigente, pero también toca esperar a que esté todo perfectamente controlado. El momento en el que un coche no tripulado atropelle a cualquier viandante o tenga un accidente con otro vehículo será un punto de inflexión delicadísimo que la industria debe tener más que presente. 

La automatización de este tipo, ya sean drones, coches autónomos o robots de reparto a domicilio, supone una inversión importante para las empresas, y luego también hay que lidiar con la aceptación social. Además, y fundamentalmente, dotar a estos entes autónomos de sistemas de seguridad, para tener controlada a la flota y evitar que ciertos delincuentes o gamberros hagan de las suyas. 

Asegurarse de que implementar estos vehículos autónomos no supone ningún freno para la movilidad de la ciudad, tanto de peatones como de vehículos, es otra de las claves. 


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