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Cambiar las reglas del juego

Telefónica apuesta por el lowcost con su nueva marca, O2.



Renovarse o morir es una máxima tremendamente aplicable en el mundo de los operadores de telefonía. Un sector en constante movimiento donde saber leer las nuevas tendencias y los gustos y necesidades del usuario se convierte en una labor de obligado cumplimiento. Y así, Telefónica, otrora empresa monopolística, se ha visto obligada a reacondicionar su oferta.

La noticia saltaba hace pocos días. Telefónica se apoyará en la marca O2 para la creación de su compañía low cost. El reto está en ofrecer paquetes de fibra y telefonía con precios bastante más asequibles. Y especialmente para hacer frente a una tendencia totalmente alcista hoy día, que no es otra que la subida experimentada por otras compañías dentro del ámbito de las low cost. Amena, Simyo (ambas de Orange) Lowi (de Vodafone) o la santísima trinidad de MásMóvil (Yoigo, Pepephone y el propio MásMóvil).

Recordemos que la operadora ya tenía su propia compañía lowcost como es Tuenti, pero ha resultado un fiasco. La que surgió con un target muy joven de usuarios de la red social española ha tenido que reubicarse, y no ha resultado especialmente rentable. Pérdidas año por año que han tenido que ser tapadas por la propia Telefónica. Para evitar esta sangría, O2 ocupa este lugar y Tuenti no desaparecerá, pero quedará relegada como marca para un público eminentemente joven.

Y así, en este cambio de rumbo, Telefónica pretende conseguir un importante nicho de mercado con O2. Y dos son las herramientas escogidas. Primero, ofrecer un servicio competitivo con un precio realmente bajo, con tan solo dos tarifas posibles: Una solo de móvil y otra que aunará banda ancha y móvil. 100 mbps de fibra, 20 gigas en datos móviles y llamadas ilimitadas al suculento precio de 45 euros al mes. Eso sí, solo en las denominadas “ciudades competitivas” (esto es, 66 ciudades más populosas). En el resto, este combo tendrá un precio de 58 euros. Si lo que se quiere es tan solo la oferta móvil, 20 Gigas de datos y llamadas ilimitadas por 20 euros al mes.

Y segundo, pero no menos importante, algo que supone un paso más. Conscientes de la importancia de los datos de los usuarios, O2 plantea un nuevo modo de relacionarse con el cliente. Por ello, la marca no remitirá información comercial ni publicidad, tanto propia como de terceros, a ninguno de sus clientes. Además, intentan crear un vínculo más familiar con el usuario, intentando que el abonado sea atendido siempre por la misma persona del staff técnico, operadores que no tendrán incentivos extra por la venta de productos. Una forma que parece efectiva para luchar contra la brasa comercial que ofrecen las compañías.

Además, no habrá descuentos ni promociones de ningún tipo, y se ofrecerán múltiples modos de ponerse en contacto con la compañía para facilitar la comunicación. De momento, Telefónica plantea así un cambio sustancial de planteamientos que puede dinamitar de forma ejemplar el mercado de las low cost. Están previstas ciertas probaturas de cara al verano, para que aterrice en el mercado a pleno rendimiento en el mes de septiembre.

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