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A volar, robóticos bichejos

La vertiginosa mejora de los drones y lo que nos espera en un futuro.



Hace nada acabamos de ser testigos de un hito en el mundo de la tecnología. Un nuevo récord Guinness acaba de ser batido sin ninguna consideración por el récord anterior. Y los causantes, quiénes si no, han vuelto a ser los chinos. Que en esto de la suerte tecnológica nos llevan décadas de ventaja. Y no veas qué maravilla visual se han marcado en la localidad de Xi´an. Échale un ojo, vas a presenciar la preciosa coreografía aérea que se han currado utilizando la nada desdeñable cifra de 1.374 drones.

El anterior récord estaba firmado dentro de la ceremonia de clausura de los JJOO de invierno celebrados este mismo año en Pyeongchang en Corea del Sur. Y contaba con algún tiempo menos en el aire y menos dispositivos en forma de dron. Y visionar este vídeo nos ha hecho rascarnos el mentón con fruición y recordar cuándo llegaron los drones a nuestras vidas. Que no fue hace tanto, pero debido a su imparable ascensión, parece que llevan doce mil años entre nosotros.

El dron es una aeronave no tripulada, y lleva utilizándose por los ejércitos desde principios del siglo XX, tanto en lo que concierne al enfrentamiento bélico de por sí como para cuestiones de estrategia e información. Si bien es cierto que su desarrollo está íntimamente ligado a esta vertiente militar, es igualmente cierto que el dron ha llegado para ayudar al humano en cuestiones mucho más constructivas que lo estrictamente bélico. Aplicaciones para salvamento, conservación de especies, infraestructuras, búsqueda de víctimas, reparto a domicilio. A su favor, la falta de tripulación física, su facilidad a la hora de maniobrar y su velocidad en comparación con otros dispositivos similares. En contra, la cantidad de imprecisiones y la falta de consenso en lo referido a la legislación en los diferentes países. En nuestro país, por cierto, lleva pocos meses vigente la nueva normativa sobre la utilización civil de este tipo de vehículos. Échale un ojo aquí, está interesante.

Sí, parece que hemos posado los ojos en estos altivos y silenciosos amiguetes hasta que nos enteramos de los planes de Amazon para conquistar el mundo: tiene previsto que en unos años, el reparto de gran parte de su paquetería se lleve a cabo mediante el uso de estos drones. Unos drones que, para que puedan ser implementados, aún les queda bastante recorrido. Preocupa la falta de garantías que ofrece la legislación vigente y la cantidad de accidentes que se producen en probaturas, pero este tipo de reparto estará totalmente instaurado cuando las normas de uso estén perfectamente delimitadas y el peligro de accidentes, completamente minimizado.

¿Y cuál es la tendencia en este complejo mundo tecnológico? El dron tiende cada vez a ser más pequeño y más inteligente. Algunos de ellos disponen de cámara térmica, otros pueden grabar con tecnología 4K, y sus aplicaciones son de lo más variado. Desde inspeccionar cables de luz de un modo infinitamente más rápido al que estábamos acostumbrados, pasando por operaciones de rescate, cuestiones relativas a la agricultura o ser una herramienta más que útil en la lucha contra los incendios. Con respecto a su inteligencia, Amazon continúa sacándole punta al lápiz, y pretende que sus drones sean capaces de entender gestos humanos a la hora de completar sus tareas de reparto, ya sean gestos visibles o audibles. Algo estupendo de cara a darle indicaciones a nuestro alado amigo para recibir un paquete. Todo parece preparado para su expansión civil definitiva. Y para convertirse en un arma todavía más letal en ambientes bélicos o de espionaje. Por el momento, desde este lado del mundo los vemos como una interesantísima herramienta capaz de cambiar por siempre la vida y costumbres de toda la sociedad. Quizá mañana nos dé por pensar otras cosas, mucho más funestas.

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