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Que la electricidad te guíe

La carretera eléctrica a modo de Scalextric de Suecia queda oficialmente inaugurada.



No lo duden, nuestra parte infantil que todavía no ha sido matada por la rutina, los desengaños y el día a día es el verdadero motor de nuestra creatividad. Lo es cuando somos pequeños, pero también cuando peinamos canas. Poder apreciar lo que nos rodea con los ojos de un niño es quizá el camino más directo hacia la excelencia cuando tratamos de dar solución a problemas complejos.

Lo del desarrollo del coche eléctrico lo es. Es necesario que se imponga cuanto antes a los vehículos que usan combustibles para salvaguardar el futuro de un planeta que ya no está dispuesto a tolerar ni una sola de nuestras idas de olla. Y el principal problema del coche eléctrico, hoy día, cuando todavía hay muchas reticencias sobre el uso limitado de la batería y las posibilidades de recarga existentes, es justamente ese. Que su autonomía no es aún para tirar cohetes, si bien es cierto que muchas grandes compañías están aunando esfuerzos en pos de alcanzar la excelencia y convertir al coche eléctrico en una realidad en las calles de nuestras ciudades de aquí a pocos años. Por la cuenta que nos trae.

Y aquí es donde los suecos se han sacado un as de la manga que nos hace aplaudir apasionadamente. El proyecto tiene aún carácter experimental, lleva por nombre eRoadArlanda, y consiste en un tramo de solo dos kilómetros entre Estocolmo y el aeropuerto en el que se han instalado previamente unos raíles sobre el asfalto. Los coches eléctricos que pueden hacer uso de este raíl están dotados con un brazo móvil que se conecta a la vía. Y durante todo el tiempo que permanezcamos unidos a este raíl, el coche no gastará nada de energía de su propia batería, ya que la electricidad necesaria se produce por el contacto entre la pista y la pieza metálica del coche. Sí, lo que es un Scalextric de toda la vida. Seguro que los ingenieros que han desarrollado el proyecto se sentían fascinados de pequeños por ese juego por el que algunos mayores seguimos sintiendo devoción.

Lo primero que se nos viene a la cabeza es lo que puede pasar exactamente si existe algún accidente. Estos raíles no pueden generar ningún tipo de electrificación externa, ya que en superficie la corriente es de tan solo un voltio, lo que es un nivel para nada peligroso. Olvida eso de poder quedarte literalmente pegado al asfalto.

Si este sistema se desarrolla finalmente (los augurios de momento son excelentes), este tipo de ayudas en la carretera le servirían a los fabricantes para poder elaborar baterías más pequeñas, con la consiguiente mejora que supone para el vehículo. Uno de los problemas fundamentales radica en la alta inversión que ha de realizarse para llevarlo a cabo. Y es que un kilómetro de carretera electrificada cuesta cerca del millón de euros. Un desembolso importantísimo de primeras, pero si tenemos en cuenta el medio y largo plazo, se trata de una inversión hasta barata.

Está claro que en los próximos años los esfuerzos irán encaminados a desarrollar la solución que sea menos contaminante y más viable. China ya ha presentado su propio proyecto sobre una carretera eléctrica e inteligente, y otros países como Francia presentan alternativas de carreteras con paneles solares.

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