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Sube a mi nube

La telefonía en la nube, clave en el futuro de las empresas. ¿Aún no sabes de qué se trata?



A estas alturas de la película, un nuevo concepto telefónico se cierne sobre nuestras cabezas, con la intención de llegar a monopolizar el mercado y dejar obsoletas las llamadas tradicionales. Y no, no hablamos solo de las llamadas de fijo a fijo mediante un dispositivo Domo del año de la polca de esos que ni tan siquiera te aparecía el número de la llamada entrante.

Vayamos por partes. Ya tienes cogido sobradamente el concepto de las llamadas telefónicas convencionales. Vamos a sumarle un poco de dificultad introduciendo el concepto de telefonía IP, que no es otra que la que se realiza mediante el uso de voz sobre el Protocolo de Internet. Alcanza el grado de telefonía cuando dispone de una numeración asignada que permite que un teléfono tradicional pueda comunicarse con un teléfono IP. Y también en el sentido contrario. La telefonía convencional usa cables telefónicos que llegan al usuario, mientras que la IP se vale de Internet como medio de transporte, transformando la señal de voz, de carácter analógico, en paquetes de información, que tienen ya carácter digital. Estos paquetes son nuevamente transformados en voz al llegar al receptor, para que puedan ser recibidos por éste.

Un pasito más. La telefonía en la nube es aquella que puede ser prestada mediante una aplicación accesible mediante Internet. Y básicamente la telefonía en la nube forma parte de lo que hemos llamado telefonía IP, pero con un matiz diferencia, porque puede ser provista por un tercero en discordia, diferente al que presta acceso a Internet.

Las ventajas fundamentales que encontramos en esta telefonía en la nube son varias y variadas. Estos paquetes de datos pueden ser almacenados, grabados y analizados, con lo que se obtiene nueva información importante. Además, el usuario puede llevar a cabo llamadas o videollamadas sin que importe el lugar en el que se encuentra, tanto él/ella como la persona al otro lado de la conversación. Adiós barreras, roaming y demás incordios. Adiós también a la portabilidad, ya que las nuevas empresas especializadas (como por ejemplo NFON) prestan el servicio en modo de suscripción, pagando exclusivamente por lo que se consume.

La nube aporta muchos beneficios, como podemos apreciar, a nivel de usuario, pero la gran revolución se nota especialmente en su uso mediante empresas, que ya no tienen que disponer de un call center (la centralita de toda la vida) y pueden reemplazarlo por una central telefónica en la nube. Sólo se requiere una conexión fiable a Internet, contratar los servicios de una plataforma de telefonía IP y tener un dispositivo donde recibir las llamadas, un ordenador. Todo muy fácil de conseguir y sin requerir ningún tipo de instalación. Además, supone un ahorro considerable en la inversión y el coste de las llamadas, y mejora la calidad sonora de éstas, ya que incluye la posibilidad de realizar las llamadas en HD, usando un mayor ancho de banda pero mejorando sustancialmente el espectro de frecuencias y por tanto la comunicación.

Un mundo de ventajas demasiado suculento como para no experimentar un aumento masivo de empresas que dan el paso, en lo que parece claramente una tendencia al alza que acabará por enterrar los viejos modos de comunicación telefónica, no solo entre empresas, sino también entre particulares. Solo una cuestión de tiempo.

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