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Queda usted contratado, Mr Robot

Flippy es el primer robot contratado. ¿Se acerca el apocalipsis?



No se queja, no falla y tiene una velocidad encomiable a la hora de realizar su trabajo, que no es otro que preparar hamburguesas. Se llama Flippy, y ha sido contratado por la cadena de hamburgueserías CaliBurger. Y no se crean que ha sido una decisión alocada, ya que previamente ha estado un año entero de prueba. No sabemos su remuneración durante este año, pero intuimos que sería mísera, como todos aquellos contratos de prueba que proliferan en nuestra economía cada vez con mayor pujanza.

Flippy es un brazo robótico que se encarga de la honrada tarea de preparar hamburguesas. Y lo hace extremadamente bien, llegando a preparar sin descanso unas 300 por hora, un número al que difícilmente puede llegar cualquier humano con altas dotes de capacitación para esa encomienda. Y a partir de ahora pasa a formar parte de la plantilla del restaurante que la franquicia tiene en Pasadena, California.

Flippy ha luchado mucho por su puesto de trabajo. No en vano, se trata según sus creadores, la empresa Miso Robotics, del robot más preparado para hacer hamburguesas del mundo. Es un brazo robótico de seis ejes dotado con sensores y diversas cámaras que se utilizan para llevar el control del proceso de cocción de la carne. Lo que un humano hace a ojo de buen cubero, vaya. Además, cambia con precisión de cirujano las espátulas cuando se requiere por raspadores para limpiar la parrilla. Un genio de los gadgets y su utilización. Además, es un alumno de lo más aplicado y no deja de aprender, gracias a estar dotado de una plataforma de inteligencia artificial y machine learning. El resultado: cada vez más y más capacitado para su trabajo.

El precio de venta de este robot es de 60.000 dólares, y en Caliburger han mostrado su apuesta tecnológica marcándose un auténtico órdago. Van a contratar a 50 Flippys para reforzar un número importante de sus establecimientos a lo largo y ancho de la geografía norteamericana, lo que ha generado subidas estratosféricas de la compañía robótica en bolsa. Parte de este dinero que está cayéndoles del cielo lo quieren invertir en mejorar las capacidades de Flippy, con la intención de convertirlo en el empleado del mes.

Como siempre cuando surgen este tipo de noticias, lo primero es asombrarse ante las capacidades del robot, para inmediatamente después poner el grito en el cielo al considerar que esta proliferación de metálicos compinches puede afectar a la contratación de gente de carne y hueso, que acabarán relegados ante sus limitadas funcionalidades. No en vano, se estima según un estudio del prestigioso Mckinsey Global Institute, secundado por diferentes expertos, que entre 400 y 800 millones de personas a nivel mundial serán desplazados de sus puestos de trabajo para 2030 gracias a la efectividad de los robots en sus tradicionales empleos. Esta estimación supone el 14% de los trabajadores de todo el planeta, lo que no es precisamente moco de pavo.

También se tiene la certeza de que, para esas fechas, el cambio afectará a los países más ricos, ya que, como tiene sentido, costará unas décadas más implementarlo en países con menor capacidad económica o en vías de desarrollo. Estados Unidos y Japón se sitúan ya en la parrilla de salida.

La pérdida de gente con trabajos no cualificados que serán sustituidos por diversos dispositivos también provocará que los más preparados vean multiplicados sus ingresos. Esta paradoja incrementará tremendamente la brecha salarial entre la gente capacitada y la que realiza tareas de caracter más físico. El empeño en mejorar la educación en países aún no tan desarrollados es por tanto esencial para que puedan resultar competitivos en términos globales.

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