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Internet tiene tope de velocidad

Y es cosa del TTFB. Y te vamos a contar qué es.

Ya puedes tener contratados dieciséis millones de megas con tu económica tarifa de turno, que las páginas siempre van a tardar en cargar. Para muchos un tiempo de carga técnicamente imperceptible, que parece que nos olvidamos de los tiempos donde el router de 56k invadía nuestros hogares y en lo que te descargabas una fotografía de la comunión de tus primos de horrible resolución podías echarte un café, leer la prensa o largarte a tapear a la calle Laurel de Logroño...aunque vivieras en Estepona. Y volver. Afortunadamente, hemos dejado atrás esos tiempos, y a día de hoy contamos con conexiones que nos ofrecen una rapidez más que decente . Y eso que el 5G está por llegar.

Pero ya puedes tener 5G, 12G o Comando G que nada te salvará de esperar un tiempo de carga a la hora de entrar en las diferentes páginas. Es culpa del TTFB (Time to First Byte) y es precisamente eso: El tiempo que se tarda desde que introduces la URL hasta que esa misma página envía su primer byte de información. Es por tanto un factor que mide el tiempo de reacción desde que un servidor o red realiza el envío del primer byte de información de una web al realizar una solicitud HTTP a través del navegador, hasta que el usuario lo ve.

Cabe hacer aquí un inciso, y recordar que se trata, para que nos hagamos a la idea, del “arranque” de la página, y no de la carga completa de la misma, que sí depende en gran parte de tu conexión. ¿Y de qué depende este tiempo de reacción? Al introducir una URL, tu dispositivo manda una solicitud, que se traduce en una dirección IP gracias al servidor DNS (el sistema de nombres de dominio) y que se llama resolución de nombre de dominio. Además, hay que sumarle algo más de tiempo si la página en cuestión tiene que hacer alguna redirección, como sucede en el caso de antiguas url que redireccionan a la nueva, o el pasar del protocolo HTTP a HTTPS (más seguro).

Además, que sea más o menos lento depende en gran medida del rendimiento del servidor del portal web en concreto, así como el tiempo de respuesta del servidor., que puede variar en función de la propia conexión, pero también por la congestión de tráfico o por las prestaciones en lo que a hardware se refiere del servidor.

Esta velocidad de carga ha de ser a la fuerza uno de los aspectos en los que más debe fijarse una empresa si quiere que su web funcione como es debido. De hecho, es un parámetro muy importante que Google tiene en cuenta a la hora de posicionar a tu página dentro de sus búsquedas.

Hoy día, las estimaciones de una página están prácticamente consensuadas dentro de la comunidad internacional. Si una página posee un valor TTBF por debajo de los 100 milisegundos es ideal. Es el caso de (cómo no) Google. Si se acercan a los 200ms es un valor muy positivo, si los valores están en 500ms nos encontramos en el límite razonable, si el Time to First Byte se encuentra en el segundo es un valor decididamente negativo y si está en dos o más segundos existe un problema de carácter urgente a la hora de ser solucionado.

Quizá en veinte años con nuevas tecnologías tengamos que comernos nuestras palabra, pero la previsión es que, amiga, amigo, Internet nunca podrá ser totalmente instantáneo (aunque nos acerquemos mucho).

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