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El móvil más pequeño

Contra toda tendencia, el Zanco Tiny T1 es condenadamente microscópico.



En la época de los contenidos audiovisuales, donde el vídeo prima por encima de todas las cosas como tendencia destacable de cara al universo de Internet, hay quien decide dar una vuelta de tuerca y volver a plantear una premisa que parecía olvidada desde hace mucho tiempo. Demos un rápido y ameno repaso mental por las tendencias que se llevaron en su momento hasta plantarnos en la situación actual.

En los orígenes, los móviles eran gigantescos cacharros con una única funcionalidad, recibir y hacer llamadas. Tenían una descomunal batería y tenías que hacer brazo para poder sujetarlo a la altura de tu oreja sin sufrir algún tipo de tirón de los que desemboca en contractura. Todos tenemos en mente la imagen de ese yupi de los ochenta con mucha gomina en su pelo repeinado y uno de estos mamotretos en la mano, haciéndose el guay para que pensáramos “pobre iluso, se ve ridículo, esta tecnología no va a ninguna parte”. Después, a medida que el uso de estos artilugios del demonio se fue democratizando, nos vimos sumidos en una competición por ver qué compañía conseguía patentar el teléfono más pequeño. Cuanto más chiquitico mejor, parecía la consigna, y cuando llegaron los teléfonos de concha se consiguieron verdaderos prodigios en la materia.

Después, la pantalla empezó a cobrar mayor sentido. El móvil ya no era cosa de mensajes de texto y llamadas, sino que también molaba bastante tener acceso al mail de empresa. Las blackberry y sus gigantescos teclados (alguno de ellos abatible, eso sí) apuntaban a que esta fuera la dinámica. Internet llegó para quedarse a los terminales móviles, y con ello surgió el concepto de smartphone. Y el resto de la historia ya la conocéis. Las pantallas se vuelven táctiles y cobran todo protagonismo, y como decíamos, los contenidos cada vez más audiovisuales provocan que las pantallas sean cada vez más nítidas y más grandes. A día de hoy, incluso, superando las barreras y expandiéndose un poco por los laterales.

Pues bien, en plena vorágine expansiva, la empresa Zanco ha decidido un salto de tirabuzón inverso y se han sacado de la manga el móvil más pequeño del mundo. Su tamaño es microscópico, como podéis apreciar en la fotografía de encabezado, y sus dimensiones son prácticamente de risa:  46’7 milímetros de alto por 21 milímetros de largo y 12 milímetros de largo, mientras que su peso es de apenas 13 gramos.

Por supuesto, no esperes poder ver vídeos ni enviar notas de audio, aquí volvemos a los orígenes de verdad, pero quienes lo han probado destacan que su funcionalidad se reduce a llamar por teléfono y enviar y recibir mensajes. Pero para estos menesteres es un producto más que efectivo. Que haya visto la luz depende en gran medida de una campaña de crowfunding que ha sido ampliamente secundada por miles de personas que han aportado su granito de arena para convertir en realidad el móvil más pequeño de la historia. Las reacciones dan una idea de lo que puedes fardar cuando uno de estos suene en tu bolsillo y te dispongas a cogerlo.

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