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Google prepara su propio ad-blocker

A partir de febrero su navegador, Chrome, estará libre de publicidad.



Google mueve ficha. El 15 de febrero es la fecha elegida para plantearse un cambio radical en su concepción de Chrome como navegador. Y es que a partir de esta fecha, el navegador con más tirón entre los usuarios del planeta dejará de mostrar anuncios. El objetivo no es otro que combatir determinados banners que puedan resultar molestos para el navegante, así como el uso de trackers. Hasta la fecha contamos con una aplicación externa llamada AdBlock para bloquear cualquier tipo de contenido, pero hablamos de algo que estaría integrado dentro del propio navegador.

Se trata de una medida en firme que va a provocar un sustancial cambio en las reglas del juego. Pero no creas en un mundo utópico y de fantasía en el que podrás trotar libre por las praderas internáuticas sin tener que toparte con un incómodo anuncio nunca más. Porque Chrome no bloqueará todos los anuncios, solo algunos que ellos consideren abusivos. Y para ello seguirán las normas de la Coalition for Better Ads, donde anunciantes, plataformas y medios buscan encontrar la piedra filosofal en la lucha por un internet mejor y la mejora de los formatos publicitarios usados en la red.

Fundamentalmente, en el punto de mira se encuentran, sin tener en cuenta más allá de los formatos, aquellos anuncios que abusen del pop-up, así como los vídeos autoplay, también llamados “esos de publicidad que te saltan solos y te chupan la vida de megas”.

Este modo de actuar del navegador servirá (o eso se pretende) para que muchas webs se den cuenta de que este tipo de publicidad tan invasiva no es rentable y hagan lo necesario para modificar sus formatos y así cumplir con las normas establecidas para volver a poner su ficha sobre la mesa del marketing digital.

El objetivo primigenio no es otro que conseguir una fórmula infalible que sirva para conjugar la monetización de los medios con la voz del usuario, harto como estamos en ocasiones de tener que deglutir cantidades ingentes de publicidad en Internet. Así, Google pretende acotar un poco las normas del juego, pero a la vez también beneficiarse ampliamente gracias a su negocio publicitario.

Es fácil, toca mantener el control sobre los anuncios que se muestran y los que no, así como cuáles se consideran admisibles para el usuario que entra en determinada página. Este no es un movimiento nuevo, ya que Apple hizo algo similar en su momento con Safari, el navegador de serie en iOS y macOS. El paso de Google podría ser definitivo para que todos los navegadores web tomen la determinación de añadir sus propios ad-blocks integrados. Todo dependerá en mayor o menor medida de lo bien que le salga la jugada a Google.

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