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Adiós al anonimato en redes

El gobierno se plantea un cambio legislativo para evitar que haya perfiles anónimos en las redes sociales.



El debate sobre el anonimato en Internet no es, ni de lejos, nuevo. Fundamentalmente existen acerca del particular dos posturas. Algunos como Mark Zuckerberg, dueño de Facebook, se muestran totalmente a favor de la transparencia en redes. De hecho, en esta red social se empuja al usuario a olvidarse de apodos o nombres inventados, y se fomenta que cada perfil cuente con su nombre real. Es, para Zuckerberg, una cuestión de coherencia, ya que nadie debería comportarse de forma distinta en Internet a como lo hace en su día a día habitual a nivel offline. Toca ser honesto dentro y fuera de las redes, y eso no se consigue mediante el uso de una personalidad que no sea la nuestra.

Este planteamiento, tan idílico en teoría, esconde una percepción sesgada de lo que son las redes sociales y nuestro uso de ellas. En las antípodas de este razonamiento se sientan los defensores del anonimato, que se muestran aterrados ante la imposibilidad de ocultar tu propia información en tu uso en redes sociales.

El caso es que esta corriente de honestidad se está imponiendo a través del uso de las diferentes plataformas, no solo en Facebook, como ya hemos visto, sino también en otras como Twitter, que puede argumentar que usas un nombre falso para cerrarte el perfil. Algo similar también se ha planteado en la propia Google Plus.

Pues bien, a estas alturas de la película, donde el debate sobre transparencia u opacidad lícita ya estaba en el candelero, nuevas ascuas se añaden a la hoguera. En estas fechas, el Partido Popular a través de su portavoz Rafael Hernando ha asegurado que su partido impulsará un cambio legislativo para evitar que existan estos perfiles anónimos. Consideran que no existe problema en el uso de los seudónimos, siempre y cuando exista “una identidad por detrás”, con el nombre real del usuario. Con ello se pretende evitar las amenazas y los insultos graves que se profieren en este tipo de redes sociales.

Todo este impulso llega después de que Alicia Sánchez-Camacho, secretaria primera de la Mesa del Congreso, haya denunciado haber sido víctima de este tipo de conductas por parte de un perfil anónimo, con amenazas que no vamos a reproducir aquí por su extrema dureza. Hace poco, Ana Pastor, presentadora de La Sexta, también se vio forzada a denunciar por motivos similares.

Es el primer paso, ya que el PP pretende tantear a especialistas del sector para encontrar alguna solución a este entuerto. También se han planteado llevar esta disyuntiva al Parlamento Europeo para intentar encontrar una solución común. El debate, sin duda, está servido. ¿Salvaguardar los derechos de los amenazados por trolls e indeseables o fomentar que el anonimato sea un derecho recurrente en las redes, como hasta ahora?

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