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Esclavos del móvil

La nomofobia, la adicción al teléfono móvil e internet, una plaga que no para de aumentar.



Sales de casa un poco rápido, que has quedado hace veinte minutos y mira qué horas son. Agarras el abrigo con una mano mientras cierras la puerta de casa con otra. Coges el ascensor, tomas la calle y bajas a los tornos del metro. Dos paradas de línea y de repente…¡pavor! Los músculos se agarrotan, una gota de sudor frío surge de las comisuras de tu frente y se posa sobre las cejas. La respiración se hace más profunda, las pulsaciones suben. TE HAS DEJADO EL MÓVIL. El mundo se congela, y durante dos segundos de indecisión, no lo piensas más. Te bajas en la siguiente parada, desandas todo el camino y vuelves a casa. Lo coges de encima de la mesa y respiras aliviado, para chequear de un vistazo rápido que todo esté en su sitio. No hay whatsapps. El mundo puede seguir girando.

Puede que te hayas sentido identificado. Puede que no. Puede incluso que pienses que esa historieta no va contigo, por la sencilla razón de que tu jamás de los jamases te dejarías el móvil en casa, ya que lo llevas permanentemente encima. De un modo o de otro, la adicción al teléfono móvil y todo lo que podemos hacer con él (fundamentalmente redes sociales y cada vez en menor medida hablar por teléfono) crece de forma exponencial entre la ciudadanía. El miedo a sentirse desnudo aunque te falte dos minutos contados tu dispositivo tiene un nombre clínico, nomofobia, y es un problema serio y de calado que afecta fundamentalmente a segmentos poblacionales dentro de la juventud. El miedo irracional a desconectarse del móvil o de internet crece cuando se nos deniega acceso a la información, a nuestra red de contactos vía redes y cuando surge la imposibilidad de contactar y ser contactado.

Estudios recientes alertan del problema al que nos enfrentamos, y también sitúan la lupa en el fragmento social más afectado por esta patología. Son las chicas entre 14 y 16 años, y el perfil del nomofóbico arroja otros datos: suele tratarse de gente con baja autoestima y problemas severos de personalidad. Existen otros problemas de conducta similares y en ocasiones asociados a la nomofobia, como pueden ser el FOMO (Fear of Missing Out, el miedo a perderse algo), o el Internet Gaming Disorder, que tiene que ver con el uso patológico de videojuegos.

Existen una serie de síntomas físicos que acompañan a esta dependencia extrema, que en ocasiones puede esconder un grave problema psicológico. Taquicardias, pensamientos obsesivos, dolor de estómago o ansiedad son algunos de los síntomas presentes. El foco está puesto en que el individuo recupere su autonomía sin la imperiosa necesidad de estar conectado a todas horas, pero resulta harto complejo, teniendo en cuenta que vivimos en una sociedad hiperconectada, donde algunos estudios estiman que (en personas que no padecen esta patología) cogemos el móvil unas 150 veces al día, y no somos capaces de estar más de una hora sin abrir el Whatsapp. La llamada “apnea del Whatsapp” y otras tecnopatías asolan fundamentalmente a la generación de nativos digitales, y repercuten directamente en su percepción del mundo y en la forma de relacionarnos como especie. Como dato preocupante, no hay que olvidar que cada vez existen más clínicas que se dedican a las terapias para tratar de erradicar estos comportamientos obsesivos, a los que si no ponemos freno y moderación pueden acabar convirtiéndonos en auténticos esclavos de las tecnologías.

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