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El desembarco de Xiaomi en España

El gigante chino pretende llegar a nuestro país por todo lo alto y haciendo mucho ruido.



Tiene muchísimo mérito lo que ha conseguido crear Xiaomi. Alejados siempre de los focos mediáticos, manteniéndose a la sombra en su país del gigante Huawei, que movieron ficha hace ya unos añitos en nuestro país. Totalmente ajeno (teóricamente, claro) a la batalla campal entre Samsung y Apple por hacerse con el cetro de la marca más exclusiva de telefonía (aunque Apple no parezca tan interesada en las ventas, mientras que Samsung exhibe orgullosa el primer puesto). El mérito de Xiaomi se sustenta en una palabra que a estas alturas de la película parece muy olvidada por determinadas empresas: calidad. Tan fácil y tan difícil al mismo tiempo.

Es esa calidad y el boca a boca lo que ha conseguido un razonable volumen de ventas en España, sin ningún tipo de promoción ni de marketing digital. Sus redes sociales españoles se encuentran en un barbecho impropio de una compañía internacional de tanto calado. Situarse en cuarto lugar en el volumen de ventas, por detrás de las citadas Samsung y Huawei y la española BQ, que mantiene su tercera posición, por delante de la propia Apple es motivo más que suficiente de celebración. Es por ello que la marca china ha planteado abrir sus dos primeras tiendas en España (ambas en Madrid, La Vaguada y Xanadú, lugar este último donde Apple abrió su primer Apple Store en nuestro país), así como darle un empujón igualmente a la tienda online.

La apuesta es clara: intentar consolidar para incrementar posteriormente su posición dentro de un mercado que ha acogido sus productos con algo más que satisfacción. Poner tiendas físicas por estos lares ayudará a paliar el que hasta la fecha parece el problema más arraigado de Xiaomi: la distribución. Un problema de bulto, sin duda, que se puede apreciar en hechos puntuales como la existencia de dos mismos teléfonos pululando por el mercado, uno en su versión global y otro en su versión china. Algo que ha generado graves quebraderos de cabeza para usuarios que no se han fijado demasiado en el particular y luego ha tenido los consiguientes problemas con el dispositivo. Además, el hecho de contar con ambas tiendas consigue paliar automáticamente uno de los grandes problemas inherentes a este método de distribución. Y es que ahora cualquiera de los productos de Xiaomi tendrá que contar con dos años de garantía desde la fecha de venta, algo obligatorio en toda la Unión Europea.

Más allá de esas cuestiones, que se esperan subsanar con la mayor celeridad, cada vez más gente está optando por hacerse con un Xiaomi. En la mente del usuario es una marca que va ganando cada vez más fuerza gracias a su muy-dificil-de-mejorar-relación-calidad-precio, el mayor de sus activos. Móviles atractivos y extraordinariamente funcionales a unos precios de lo más competitivos, alejados del dineral que supone enrolarse al móvil de última generación de otras compañías, que se mueven en márgenes de precios cercanos o que rebosan los 1.000 euros. Por poner un ejemplo, y con sus limitaciones, cabe destacar la calidad que ofrece el Xiaomi Mi Mix, que ha visto la luz en este mismo año y cuenta con altísimas prestaciones (6 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento, batería de 4.400 mAh con carga rápida, procesador Qualcomm Snapdragon de última generación, un grosor de solo 7,9 milímetros…) y alguna pequeña queja en lo referente a la calidad de la lente de su cámara fotográfica como único aspecto en la columna del debe.

Si mantienen sus estándares de calidad y se establecen con todas las garantías en Europa, está claro que Xiaomi se va a convertir en un claro rival a batir en cuestión de meses.

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