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En pie de guerra contra las noticias falsas

En una sociedad donde la posverdad campa a sus anchas, las redes sociales se devanan los sesos para luchar contra las noticias falsas.



Ay, que nos gusta poco un juego. Vamos a hacer uno para entretenernos en estos momentos. De entre las siguientes noticias una es falsa. Toca descubrirla:

  • Un niño de ocho años se traga un silbato que silba cada vez que habla.
  • Adelgaza 50 kilos alimentándose exclusivamente de patatas durante un año.
  • Roban 1.400 euros en un bar y los ladrones piden un taxi para ejercer la huida.

¿Está complicado el asunto? No os devanéis más los sesos. Las tres son verdad. ¿Qué queremos conseguir con este estúpido juego plagado de sinsentidos desde el minuto uno? Que seamos capaces de entender que no siempre es tan sencillo detectar a la primera noticias falsas. Una lacra que se prodiga cada vez con más alegría por los internáuticos mundos y contra la que las diferentes redes sociales están poniendo especial interés en detectar.

La que más empeño ha demostrado hasta la fecha ha sido sin duda Facebook. Zuckerberg y cía han puesto el acento en tratar de erradicar de la red social todo atisbo de bulo. Por ello, se ha lanzado en 14 países europeos una campaña con un alto grado de dureza para identificar, perseguir y penalizar a todos los difusores de este tipo de noticias falsas. Para hacerlo, basta con tocar donde más duele, en el bolsillo. Así, para frenar este tipo de bulos es tan sencillo como reducir drásticamente los beneficios que se consigan a través de su viralización en Facebook.

El impulso se ha generado al darse cuenta de que la gran mayoría de publicaciones con estas características van más allá de una cuestión estrictamente ideológica. En la gran mayoría lo que importa de verdad es el vil metal. Su razonamiento es simple: Reduciendo el impacto en los muros de la gente se ve disminuido el dinero obtenido, con lo cual a la larga no compensará utilizar esta red social para difundir este tipo de mentirijillas de diferente calado. También pretenden crear nuevos productos para frenar la difusión de este tipo de fakes, así como intentar ofrecer información al usuario para saber detectar estos casos.

Hasta aquí todo en orden, el problema radica en los intentos de poner esta premisa en práctica. El último ejemplo lo podemos recolectar del aciago suceso acaecido en Las Vegas donde más de cincuenta personas fallecieron y más de 500 resultaron heridas. Ese día, las redes fueron un hervidero donde se daban cita las afirmaciones y conjeturas más locas, muchas de ellas trascendieron a los medios de comunicación. Facebook y Twitter promovieron noticias falsas afirmando que el autor de la matanza era un demócrata anti-Trump. Varios medios enseguida dieron validez a esta identificación ficticia. Lo peor es que manipular algoritmos con fines partidistas en la difusión de noticias está convirtiéndose en un auténtico problema que no deja de crecer, y muchos trolls usan estas herramientas para envilecer el debate o calentar los ánimos de la opinión pública.

Estos bulos falsos proliferan como hongos, como hemos apreciado también en nuestro país con los recientes altercados en Catalunya, donde hemos podido apreciar mentiras a todos los niveles (institucionales y de carácter más local)  para desacreditar al que no piensa como tú, con montajes, fotografías retocadas o intentos de la propia prensa para forzar situaciones “noticiosas”. Los medios tradicionales de comunicación han entrado en este descerebrado juego como un elefante en una cacharrería, y enseguida dan como buenas informaciones, datos o sensaciones que ofrecen personajes anónimos. Todo vale a la hora de generar noticias, pero esta actitud consigue convertir en noticias creíbles respaldadas por una gran cadena/editorial/empresa un mero bulo difundido con carácter ideológico por un particular en Facebook o en Twitter.

¿Cuál es la solución? El sistema parece estar pervertido (Que Trump pueda haber ganado las elecciones de su país gracias a aquella trama rusa de publicidad encubierta lo deja bastante claro), y la inteligencia artificial no es capaz de percibir todavía con fiabilidad cuál se trata de noticia falsa y cuál es verdadera. Parece que Facebook tiene en mente aumentar plantilla con miles de revisores (humanos) para intentar evitar este tipo de asuntos. Conseguirlo o no será clave para encontrar una forma de detener bulos que, a fuerza de repetirse, acaban siendo verdad en la mente de muchos.

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