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Bienvenidos a Marte

Elon Musk sigue dando pasos para convertir a la raza humana en colonizadora de otros planetas. Irnos de la Tierra está cada vez más cerca.

En esta tecnológica sección que escribimos con cariño en ysi… tenemos cierta devoción por la figura de Elon Musk. Es que no para quieto el tío. Sentimos admiración por aquellos que son capaces de generar asombro en la ciudadanía por su tenacidad a la hora de querer adelantarse al futuro. El Leonardo del sXXI está haciendo del transporte su máxima obsesión. Pese a que sus tentáculos se alargan en pos de rozar todas las áreas del conocimiento, como estos asuntos del gorro capaz de leer la mente, sus esfuerzos están encaminados fundamentalmente a transportarnos. Comenzó con Tesla y sus motores eléctricos, poniendo la primera piedra para normalizar este modo de transporte, pero anda también embarcado en el fascinante mundo del Hyperloop, para cambiar el modo en el que nos comunicamos internacionalmente. Lo siguiente, claro, mientras se desarrolla esta portentosa tecnología, es mirar al cielo.

Estamos finiquitando a base de bien los recursos de nuestro planeta, exprimiendo las posibilidades de sobrevivir para las generaciones venideras. La sociedad de consumo, la explosión demográfica, el cambio climático y la necesidad energética provocan que, aunque duela, seamos cada vez más conscientes de que el planeta puede encontrarse bastante cerca de su fin. Y los visionarios se resisten a creer que eso suponga también el exterminio de la raza humana, ergo es hora de actuar. Hay planetas ahí fuera susceptibles de albergar vida, así que toca garantizar un método de transporte para proceder a la colonización.

El método que plantea desde SpaceX , su empresa dedicada a tal efecto, es poder llegar con garantías al planeta rojo en 2023, mediante el uso de un cohete. ¿Se habían imaginado en algún momento poder plantear los viajes humanos a Marte en tan solo seis años? El espacio es la próxima frontera, y nuestra vista se fija en el planeta rojo, que no es habitable por el ser humano, que está situado a 64 millones de kilómetros de la tierra y que puede empezar a verse como un planeta “reparador”, en propias palabras del sudafricano. Musk ha enseñado en su Instagram un vídeo animado que muestra la simulación de lo que será el despegue desde Cabo Cañaveral, viaje y aterrizaje en Marte.

Con este movimiento se han matado dos pájaros de un tiro. Primero, poner sobre el tapete la robustez del propio cohete, sobre la que había bastantes dudas.

Segundo, conseguir cumplir con el número de lanzamientos que se habían marcado. Se habla de que se podrían realizar hasta 24 lanzamientos anuales. Una maniobra que le ha permitido demostrar que tiene la fuerza suficiente para aumentar su cadencia de lanzamientos, tanto como para poner dos cargas en órbita en apenas 48 horas, recuperando además los cohetes Falcon 9, que habían dado algún que otro problema en pruebas anteriores.

Los siguientes pasos y los plazos de cara a su consecución marcarán sin duda la agenda de esta lucha por conseguir lo que hace pocos años era tan solo una dulce utopía. Vayan preparando sus escafandras anti gravitacionales esas que usaban en Desafío Total porque estamos más cerca que nunca. El objetivo es, como dice el propio Musk desde el Congreso Internacional Astronáutico celebrado en estas fechas en Adelaida, convertir al hombre en un ser multiplanetario.

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