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El doble de Twitter

La red social del pajarito dobla el número de caracteres permitidos por cada publicación. ¿Suicidio o sentido común?



Parecía imposible. Era el emblema de la red social. Lo que le diferenciaba claramente del resto. En tiempos de vacas flacas, después de tocar techo hace unos cuantos años y experimentar cierta pérdida de interés por parte de sus fieles usuarios, Twitter toma la decisión que muchos temían y otros también esperaban. Jack Dorsey, el CEO de la compañía, ha determinado cambiar el límite de caracteres. De los 140 doblamos a los 280 por tweet. Un cambio que en teoría suma, con esta ampliación de caracteres, la posibilidad de explayarse a la hora de desarrollar una idea / chascarrillo / mofa / noticia/ amenaza perseguida por la fiscalía.

¿Dónde está el problema, pensarán algunos? Quizá el que nunca se haya enganchado a la red del pajarraco pueda entenderlo, pero hay que quedarse con un concepto. Twitter es la única red social con la que muchos usuarios tienen esa profunda sensación de pertenencia. ¿A que nunca has oído el término “facebookero”? Porque no existe. En cambio, mucha gente se autodenomina “tuitero”, aunque no pueda vivir directamente de expresarse y generar opinión en esta (ya no tan) micro red social.

La determinación llega porque según el CEO de la empresa, solo el 9% de los tweets se mantienen por debajo de 140 caracteres. Y es que el ansia de contar más ha llevado a los usuarios a demandar en su momento la creación de los “hilos”, tweets concatenados para elaborar historias más complejas (proceso que encumbró al dibujante y humorista Manuel Bartual a la categoría de mito después de la aterradora historia de sus vacaciones que tuvo a media España con las nalgas prietas durante unos días. Estos avances ya incordiaron a más de uno, porque aquí radica la eterna polémica de Twitter: algunos defienden que precisamente la magia de esta red social radica en esa traba de tener que limitar pensamientos a un determinado número de caracteres. Es su seña de identidad, lo que le diferencia de otras redes sociales y una dificultad añadida que agudiza el ingenio y sirve a modo de filtro para distinguir a los héroes de los mediocres.

No se trata de la primera ampliación que se acomete, ya que previamente se había eliminado del tope de caracteres las menciones a otros usuarios y la inclusión de fotografías, vídeos o GIFs.

Eso sí, toca asumir que lo de los 280 caracteres no es para todos. Por el momento se trata de un experimento que otorgará esta posibilidad a un grupo de personas, según ha especificado Twitter España en uno de sus comunicados. Hay usuarios que piden un botón para editar, en el caso de meter la pata con las prisas de querer encumbrarse con ese tuit que de repente se posa en tu cerebro y puede otorgarte la efímera fama. Y los que no se han visto reconocidos por esa posibilidad se sienten ligeramente heridos en su orgullo. Ay, Twitter, esa hoguera de las vanidades que nunca deja de arder.

Si el experimento resulta positivo y queda finalmente instaurado para todos, lo que está claro es que puede resultar un arma del otro filo. Y es que en el doble de caracteres caben el doble de estupideces. Está claro que para gente como Donald Trump puede resultar una auténtica arma de destrucción masiva.

¿Y a ti? ¿Te ha sacado mucho de tus casillas el cambio o más bien lo agradeces? 

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