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El ADSL lleva las de perder

La conexión vía ADSL está condenada a la ignominia, después de que sean las propias compañías las que promueven su caída.



La Comisión Nacional de Mercados y Competencia ha hablado. Por primera vez en nuestro país, la fibra ha superado al ADSL en los hogares españoles. Lejos quedan ya esos tiempos donde la fibra parecía una quimera futurista al servicio de muy pocos privilegiados. Los datos no engañan, y es que 5,7 millones de hogares utilizan la fibra para sus conexiones a Internet, mientras que los que se decantan por el ADSL ascienden a los  5,6 millones. Por su parte, 2,5 millones utilizan redes HFC (Híbrido de Fibra Coaxial), una red de fibra óptica que incorpora tanto la propia fibra óptica como un cable coaxial para crear una red de banda ancha.  

Estos datos, que se corresponden con el mes de Julio, suponen un hito interesante. Este mes será recordado como aquel en el que la fibra superó al ADSL en nuestro país. Y este cambio, lejos de sorprender, responde a una estrategia cerrada y casi consensuada por todas las empresas de telecomunicaciones. Estos operadores han puesto sobre la mesa una política agresiva, en parte para poder conseguir llegar a los estándares que la Unión Europea ha planteado de cara a 2020 (donde cualquier ciudadano tendrá derecho a tener al menos una conexión de hasta 30 megas, y esta conexión podría también ser extensible a la conexión de la que se disponga en el móvil) que ha provocado que en los últimos años se tiren miles de kilómetros de fibra a lo largo de todo el país para llegar a zonas en las que antes estaba restringida esta conectividad. Con esta infraestructura creada hasta el momento se prevé para albergar toda la demanda que pueda surgir en los años venideros.

Las cuatro grandes compañías tienen más de siete millones de hogares con fibra, y a cualquier empresa menor no le interesa hacer una gran inversión para mejorar la oferta actual de ADSL, ya que de primeras tendría que pagar el alquiler de la línea a cualquiera de estas cuatro grandes.

El goteo incesante de usuarios que dice adiós al ADSL es de 1,2 millones en este último año. Y la realidad es que este cambio está más que motivado por las propias empresas, la necesidad de rentabilizar estas infraestructuras ha generado que los precios de la fibra se hayan equiparado a los del ADSL. La solución de esta ecuación es bastante sencilla. Si por el mismo precio se obtienen más megas y la fiabilidad de la conexión está totalmente demostrada, los usuarios no se lo piensan demasiado a la hora de decantarse por la fibra. Recordemos que la cantidad máxima de megas de bajada que ofrece el ADSL son 20.

Además, existe un segundo factor casi más determinante, que es la frecuencia de incidencias que provoca el ADSL, claramente superior a las provocadas en conexiones mediante fibra. Esto provoca que para las empresas sea tremendamente caro mantener un parque activo y creciente de ADSL, que multiplica los gastos de mantenimiento. Así, pueden proceder al cierre de las centrales de ADSL de muy buena gana.

Esta situación, en principio beneficiosa tanto para usuarios como para las propias compañías, deja de lado a los grandes olvidados. Aquellos que, por ubicación geográfica y  no disponer de cobertura de fibra, tienen que pagar por un ADSL de veinte megas (por ejemplo) el mismo precio que paga cualquier otro. La tendencia prevé que en unos pocos años el ADSL llegue a estar prácticamente erradicado del parque de las telecomunicaciones de nuestro país, pero habrá que ver en esos lugares en los que, a día de hoy, tener fibra continúa resultando una quimera.

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