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Llegar al espacio con energía solar

Solarstratos es el primer avión impulsado al 100% con energía solar que planea un vuelo al espacio.



Somos una civilización que no es consciente aún del daño que provocamos en nuestra propia casa con el uso deliberado y destructor que hacemos de las energías fósiles y contaminantes. Acuerdos que llegan a deshora y son incumplidos sistemáticamente por corporaciones y gobiernos, más preocupados de llegar descabezados a la meta que de tomar conciencia y actuar contra este mal endémico que asola al ser humano como especie. Destrucción de biomasa, contaminación, escasez de agua, guerras, polución, cambio climático. Un panorama nada halagüeño del que toca hacer una reflexión sentida y de calado internacional, de obligado cumplimiento y que favorezca desde ya la instauración de energías limpias, reduciendo el uso indiscriminado del ganado y favoreciendo cultivos sostenibles y saludables.   Todo un reto, ¿no? Es lo que nos queda si queremos ofrecer un legado digno a las generaciones venideras. Y es eso o perecer como especie y llevarnos por delante (como ya estamos haciendo) a todo conato de vida que puebla los rincones más abruptos de la geografía planetaria.

Quizá en ocasiones se obvia, por aquello de que el hito es tan reseñable que eclipsa a todo lo demás, pero la carrera espacial contamina. Y una barbaridad. Poner un hombre en la luna no fue sencillo, pero lo conseguimos. Limpiar la contaminación que generamos cada vez que enviamos una nave a surcar los cielos es otro cantar. Ciñámonos a los datos: De acuerdo a documentos fehacientes , existen alrededor de 600 hectáreas de tierra y de aguas subterráneas contaminadas químicamente en todo el Centro Espacial Kennedy; la zona más grande corresponde a 352 hectáreas en el Complejo de Lanzamiento 34, la plataforma donde en 1967 el Apolo 1 se incendió matando a tres astronautas.   Dentro de esta contaminación imperante, el compuesto más común se llama tricoroetileno, y puede causar defectos al nacer y altos casos de cáncer. Se encuentra en esta zona del centro espacial en niveles miles de veces más altos que los permitidos según las normas federales. Solo en el periodo comprendido entre 1959 y 1968, se estima que se han vertido un total de 40 toneladas de tricloroetileno, además de grandes cantidades de retardantes como níquel y arsénico.

¿Soluciones para poder continuar surcando la estratosfera sin que el precio a pagar sea demasiado grande? Básicamente, utilizar energías limpias para tal propósito. Es aquí donde cobra fuerza la figura del AF-M315E. Se trata de un combustible en el que está trabajando de forma muy avanzada la Agencia Nacional Estadounidense, y consiste en una mezcla que pretende sustituir al combustible tradicional pero también mejorar el rendimiento de aquellos que se usan en la actualidad. Disminuirá los costes de las misiones y energéticamente será muy eficiente, con lo que tendrá que llevar menor carga de combustible.

Una segunda opción que esperanza y nos sitúa en mitad del futuro es la que presenta SolarStratos. En su momento, en 2012, un barco de nombre PlanetSolar cruzó el planeta valiéndose nada más que de energía solar para tal cometido. Sirvió para concienciar que un cambio en la perspectiva es necesario, y sobre todo que es perfectamente viable con la tecnología actual. Ahora, el paso es llevar esta llamada de atención a surcar los cielos exoterráqueos.

Los problemas fundamentales se presentan para los pilotos de este pequeño avión. Al no estar presurizada la cabina, tendrán que llevar unas indumentarias especiales para no apachurrarse y sufrir temperaturas bajo cero. Se estima que el avión llegue a la estratosfera y permanezca allí durante 15 minutos, realizando un viaje de ida y vuelta.Para financiarlo se han valido del crowdfunding desde su página oficial, así como donaciones de importantes particulares.

La fecha no está aún determinada pero se estima que podrá estar perfectamente listo para 2018, incluso para emplearlo en viajes turísticos. Se abre la veda.

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