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El hashtag cumple 10 años

El numeral o almohadilla no tenía demasiado calado en nuestras vidas hasta que de repente se volvió indispensable

#. Un símbolo con un nombre incomprensible (nada en él se asemeja a una almohadilla) que en los albores se utilizaba en países angloparlantes seguido de una cifra numérica, que se parece sospechosamente al signo musical del sostenido y que más allá de esas peculiaridades, dormitaba feliz siendo consciente de su low profile y de su escaso uso.  

Lo de utilizarlo para generar los hashtags comenzó siendo una propuesta surgida de un particular para agrupar ideas o eventos en torno a la misma etiqueta. Una idea del gurú Chris Messina. Tuvo una aceptación inmediata, que no global, pero a día de hoy se utilizan en torno a 125 millones de hashtags al día. Un método muy socorrido para aglutinar ideas y fundamental en el desarrollo de Twitter, aunque posteriormente ha sido exportado al resto de redes sociales bajo la misma función.  

A día de hoy no entendemos una foto de tus pies en la playa subida a instagram sin hashtags como #aquísufriendo , #elaguaestáfresquíbiris o cualquier otro que provenga de la imaginación del más pintado. Hasta tal punto que en ocasiones pierden su funcionalidad primigenia para convertirse en algo estrictamente ornamental y con altas dosis de innecesariedad. Al amparo del hashtag se han desarrollado incluso tradiciones a la hora de conformar nuestros hábitos de publicación, como #FF (Follow Friday, recomendación que se realiza los viernes sobre los tuiteros que sigues que merecen la pena, o el muy en liza #ootd (Outfit of the day), usado para mostrar palmito y mostrar modelito al mundo. O mismamente el #TBT, Throwback Thursday, cuando los jueves se puso de moda subir a Instagram una fotografía donde mostrar tus vergüenzas de antaño, cuando eras aún un lindo retoño o enfilando la peligrosa adolescencia, plagada de acné y hormonas desatadas.

Los más utilizados en nuestro país, según Twitter, han sido bastante variopintos. Casi siempre relacionados con algún suceso sobre el que se debate en profundidad en redes, muchas veces de índole política, pero también entroncados con eventos deportivos o reivindicaciones sociales. Fue ampliamente utilizado en momentos como el 15M, la coronación de Felipe VI como Rey de España, atentados yihadistas (Barcelona estos últimos días es evidentemente una muestra palpable), pero también los sucedidos allende nuestras fronteras (#JeSuisCharlieHebdo , #París) o problemas que asolan a la sociedad a nivel global como #RefugeesWelcome.  

A nivel internacional, además de los citados anteriormente destacan los grandes eventos deportivos (#Euro2016) y las también grandes superproducciones cinematográficas (Star Wars), aunque evidentemente también las redes han sucumbido a la fiebre por las series (The Walking Dead o Game of Thrones en los puestos más altos de la tabla).   Sea como fuere, nadie daba un duro porque un simple signo tuviera un arraigo tan espectacular en un breve lapso de tiempo. Parece que, a pesar de los esfuerzos, todavía no ocurre lo mismo con el uso correcto de los signos de puntuación, los grandes perjudicados de esta vorágine tecnológica.
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