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Hyperloop, bienvenidos al futuro

Se trata de un nuevo medio de transporte que podría llegar a nuestras vidas antes de lo que piensas. Y sí, esto sí que huele a ciencia ficción convertida en realidad.



Un tren supersónico que podría ser capaz de sobrepasar la barrera del sonido. No suena mal del todo así como para empezar un artículo. Y va metido en un tubo que conecta puntos de salida y llegada. Y hablamos de la vida real, no es un capítulo de Futurama. Tampoco estamos hablando de un proyecto a 100 años vista, ya se están haciendo probaturas.

En unos años el cada vez más caduco concepto de “ciudad dormitorio” perdería su razón de ser. Nueva York- California es, según rumores y a falta de confirmación,el trayecto escogido para llevar a cabo la primera línea de Hyperloop en 45 minutos, con la de kilómetros que separan a ambas ciudades. La estimación de un  viaje Madrid-Barcelona  nunca sería mayor de 15 minutos.

Esto ha salido de la cabeza del inquieto y multimillonario Elon Musk, cabeza visible de Tesla y, sin duda, el faro que ilumina cualquier proyecto tecnológico en nuestros días.

Seguro que muchas cuestiones técnicas se agolpan en vuestras sienes ¿Qué hay de la seguridad? Básicamente, se elimina el componente de error humano, ya que no habrá nadie al volante. Todo funciona mediante una serie de sensores repartidos a lo largo de todo el tubo y la automatización es plena. ¿Te puedes tirar a cuerpo galante al tubo y te lleva adonde tú quieras? No todavía. De momento habrá que conformarse (como si fuera poca cosa) con unos habitáculos de 34 metros de largo con una capacidad estimada de 28-40 personas, aunque evidentemente se trata de un transporte que, de funcionar y ser viable, podría ser perfectamente el sustitutivo del transporte de mercancías vía marítima.

 Lo definen como un “avión a metro y medio del suelo”, aunque su velocidad casi duplica a la de un avión convencional. Llega a los 1.223 kilómetros por hora.  ¿Cómo funciona? Se trata de una cápsula flotando dentro del interior de un tubo, relleno con aire a baja presión. Estas cápsulas experimentan poca o nula resistencia al aire. Este aire que queda delante se redirige con un compresor a la parte de atrás, provocando el impulso y esa velocidad de ensueño.

Todo esto ya suena especialmente bien, pero añadimos un nuevo término en la ecuación: el consumo. Se trata de un medio de transporte no contaminante, que funciona al 100% con energía eléctrica, solar o eólica y no emite nada de CO2 (si Musk está detrás y hay que utilizar carbón nos sonaría a todos bastante raro). Así, obtenemos un medio de transporte soñado,  con una implantación que puede producirse más cerca de lo que creemos. Y no solo en EE.UU., Europa también abre sus brazos para acoger el proyecto de Musk. Ya hay acuerdo para unir Brno con Bratislava, extensible a otras ciudades cercanas. Tic, tac, tic, tac…¿te subes al tren del futuro? 

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