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El gorro que leerá tu mente

Un nuevo gadget tecnológico está dispuesto a poner patas arriba el mundo. Prestidigitadores del mundo, tiemblen.



El mentalista se prepara concienzudamente. Chasca sus dedos justo a la altura de tus sienes. Sientes que los párpados pesan varios kilos, no puedes evitar cerrarlos y sumirte en un agradable páramo blanco nuclear, donde te sientes ligero, pero no eres capaz de recordar mucho más. Fuera, este especialista empieza a indagar en tu cabeza. Aspectos de tu más tierna juventud. Tu primer beso, o peor aún, aquella caída de bicicleta que te hizo "esnafrarte" contra un portalón. Todo vuelve como un recuerdo vívido. Vuelves a escuchar el chasquido de dedos, tratas de recuperarte y no sabes muy bien qué ha pasado. Pero ves como de la cartera del bolsillo del mentalista asoma un bonito billete de 50 euros. Y te parece todo un poco tongo.

Los citados mentalistas, pero también psicoanalistas, psiquiatras, psicólogos, magos, porteros antes de lanzar un penalti y todo el mundo en general siempre hemos soñado con introducirnos en la cabeza de ese al que tenemos delante. Y es que, como dice el refrán, una cosa piensa el borracho y otra el tabernero. Ser capaces de desarrollar ese concepto tan romántico como es “leer las mentes” y sin entrar a valorar si se trata de una intromisión válida legalmente o no, si habría que legislar quién y en qué circunstancias puede entrar en mi cabeza y un larguísimo etcétera en el que nunca hemos reparado porque nunca lo hemos visto factible. Hasta ahora.

Una start-up llamada Openwater podría estar muy cerca de comercializar un dispositivo que, colocado en tu cabeza, sirva para ver lo que se piensa mediante una serie de resonancias magnéticas. Detrás de esta compañía se encuentra la figura de Mary Lou Jepsen, una emprendedora que ha trabajado en lugares como Google X, Oculus y  Facebook y cuyas miras están puestas en desarrollar ampliamente otros campos muy relacionados con el cerebro. No en vano, con 30 años le diagnosticaron un tumor cerebral que estuvo a punto de acabar con su vida. En su recuperación, dejarse la piel para entender un poco más el funcionamiento del cerebro cobra un lógico interés añadido. Así, se ha puesto manos a la obra y asegura que este dispositivo en forma de gorro telepático podría estar en la calle dentro de ocho o diez años, convirtiéndose así en el wearable definitivo.

Poco ha trascendido en lo referente a cuestiones técnicas sobre su funcionamiento, por lo que a muchos les ha sonado un poco a órdago a la grande. Ellos se escudan en que necesitan abrir muchas patentes para poder compartir esa información. De momento lo que sabemos es que está enfocado como un cacharro que servirá para fomentar un nuevo modo de expresión, que será compatible con el lenguaje gestual y no gestual que hasta ahora llevamos a cabo, y mejoraría sustancialmente esta capacidad comunicativa inherente a todo ser humano. Habrá que ver en qué queda su aplicación efectiva, de momento está demostrado que el escáner cerebral sirve para desencriptar pensamientos complejos o incluso imágenes, pero no hasta el punto de poder utilizarlo como un agente más dentro de la comunicación fluida.

No es la primera empresa trabajando en este sentido, ya que el CEO de Tesla, Elon Musk, también anda metido en estos tejemanejes, de forma extremadamente secretista con una empresa llamada Neuralink. Parece que la cosa va en serio, por si acaso vayan revisando su fondo de armario a ver con qué pueden combinar su futuro gorro de pensar. Ojalá los comercialicen con hélices. O se parezcan a ese que escoge la casa que te corresponde en Harry Potter, que era muy entrañable.

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