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¿Pero qué es esto de las Bitcoins?

Todos sabemos que se trata de la divisa de Internet, pero por lo demás estamos un poco perdidos. Tratamos de arrojar algo de luz sobre el particular.



Que tire la primera piedra aquel que no ha imaginado un futuro más o menos distante en el que no exista el dinero. Ya no el dinero físico, que desde que el mundo funciona con tarjetas de crédito la cosa no parece tan utópica y sí cada vez más probable. Nos referimos al dinero como concepto. Y es que todos hemos fantaseado en ocasiones con volver a un estado primigenio dentro del post apocalipsis donde el trueque vuelve a ganar peso específico, o sin ir tan lejos y sin sonar tan medieval, la economía colaborativa, que ofrece dar tu tiempo a cambio de que alguien haga lo propio por ti.

Pero la realidad, a un plazo que se acorta por momentos, pasa por esta divisa electrónica de la que todo el mundo habla. Los bitcóines (ríete pero en castellano está perfectamente aceptado este término) están en boca de todos, y más desde que los hackers que distribuyeron el ramsonware culpable del ataque que afectó a Telefónica y muchas otras empresas pidieran el rescate en esta divisa. Pero…¿de qué se trata exactamente y como funcionan estas criptomonedas? En su web nos proponen un primer acercamiento:

Bitcoin usa tecnología peer-to-peer o entre pares para operar sin una autoridad central o bancos; la gestión de las transacciones y la emisión de bitcoins es llevada a cabo de forma colectiva por la red. Bitcoin es de código abierto; su diseño es público, nadie es dueño o controla Bitcoin y todo el mundo puede participar. Por medio de sus muchas propiedades únicas, Bitcoin permite usos interesantes no contemplados por ningún sistema de pagos anterior.

Además, una de las premisas es que las comisiones  por transacción sean nulas o tan bajas que no escuezan. Y estas transacciones no necesitan ningún tipo de intermediario y se realizan en código abierto. Quizá este vídeo informativo te ponga las cosas bastante más claras:

La cosa es que las bitcoins están bastante más difundidas en Internet de lo que uno podría pensar, y se utilizan para financiar bastantes cosas alejadas de la delincuencia (que sí, que también tienen fama de servir para los trapicheos poco lícitos).

¿Y cómo funciona? Pues básicamente, lo primero es ir a alguna página donde poder comprar bitcoins. Empresas como Localbitcoins o Coinbase, por ejemplo, ofrecen este servicio, teniendo en cuenta el cambio actual. Hoy mismo, 1 bitcoin está a 2049.16 €. Y subiendo, o eso al menos parece. Después, es tan sencillo con copiar la dirección del destinatario, elegir el montante a enviar y confirmar el envío de fondos.

Pero claro, aquí le entran a uno todos los tembleques en lo que a seguridad se refiere. Imagínense, en algunos establecimientos todavía comercian con pesetas porque no se fían demasiado del Euro. Para tranquilizarnos, desde la plataforma aseguran que los usuarios son los que tienen el control completo sobre las transacciones, siendo imposible que los comerciantes fuercen cargos no deseados. También se puede pagar sin que estén asociados estos pagos a información personal, con lo que previene el robo de identidad. Igualmente, los usuarios pueden proteger su dinero con copias de seguridad y encriptación. La economía que hay detrás de esta moneda es la misma que la que hay detrás de cualquiera: escasez y confianza. Es decir, hay una base sólida para que un Bitcoin cueste dinero, al menos tan sólida como la que fija los precios del oro.

Las desventajas que se plantean son evidentes. De primeras, el bajo grado de aceptación, pese a que se facturan millones y millones de dólares mediante esta vía, todavía queda mucho camino por andar. La volatilidad es otra de esas trabas, pero cuentan con sobreponerse en cuanto el mercado esté mucho más sentados. Finalmente, el desarrollo en fase beta del software genera muchas dudas. Muchas de las actualizaciones necesarias no están todavía disponibles para el grueso de los usuarios.  

Sea como fuere, ya sea esta la moneda encriptada que logre prevalecer en el mercado o no, el futuro tiene demasiada pinta de pivotar en torno a este concepto. Vayan diciéndole adiós a sus billetes físicos de toda la vida. Nos los pueden dar a nosotros, que en el fondo somos unos nostálgicos.

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