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Pisando fuerte (generas energía)

El futuro ya ha llegado. Estas baldosas inteligentes acumulan energía generada por los pasos de los viandantes. He aquí una auténtica revolución



Pavegen Systems es una empresa británica que acaba de revolucionar el mercado, y probablemente el modo de entender la creación de energía, la implicación de la ciudadanía Creada por Lawrence Kendall-Cook en 2009. En sus pocos años de existencia, ha conseguido patentar uno de los inventos más innovadores y que presentan un panorama más alentador de cara a nuestra subsistencia como especie y a la conservación del planeta. Al menos, hasta que encontremos otro acorde a nuestras peculiares necesidades vitales.

¿Cómo funciona el asunto? Pues se trata de una serie de baldosas amarillas (suponemos que en un claro guiño al Mago de Oz) Al pisar sobre ellas, el movimiento se convierte en energía limpia y renovable, que sirve para abastecer (por el momento) a todas las farolas de la calle, el centro comercial o cualquier otra ubicación. El funcionamiento de los suelos se basa en recuperar la energía cinegética de nuestro cuerpo al caminar, lo cual provoca que la baldosa descienda hasta un máximo de un centímetro (en función del peso de cada individuo). . Para que os hagáis a la idea, la sensación, según los fabricantes, es como andar en un área infantil de un parque con revestimiento de goma.

De momento, el invento, que está causando furor a nivel global, ha sido ya colocado en un total de 150 espacios, algunos de ellos temporales, pero otros con carácter permanente.  En Londres podemos encontrarlo en el exterior de un centro comercial, en el aeropuerto de Heathrow, o en lugares tan emblemáticos como la calle Oxford o el centro comercial Harrods. También en otras ciudades como Río de Janeiro, Washington, Melbourne o Johannesburgo, tu pisada puede generar energía reutilizable.

Especial rendimiento están produciendo, como no podía ser de otro modo, en un par de campos de fútbol. Y ojo, que tiene toda la pinta de cara a ser un éxito si se instaura en festivales musicales, por ejemplo.

¿Y por estos lares para cuándo? Pues en España todavía no han aterrizado, aunque bien es cierto que algunos ayuntamientos y empresas privadas podrían estar interesadas en su colocación. Lo que es evidente es que se trata de un invento que, de cuajar, va a cambiar por completo y en pocos años la fisonomía de las grandes ciudades. Y colaborará en grado sumo a revertir una situación climática que a día de hoy es poco menos que irreversible. 

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