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Tus peluches te espían

Conversaciones grabadas a través de una partida de peluches tecnológicos que han sido robadas por hackers. Quizá el futuro era esto.



Ahora te acostamos aquí en tu cunita, bien tapadito. Así, muy bien. Y ahora te abrazas fuerte a Ramón para quedarte dormidito. Así, claro que sí, a dormir, corazoncito mío de mi vida, cosa linda, babosita de mi alma. Que eres más lindo que los domingos sin suegros.

Parece una inofensiva estampa paternofilial, salvo por eso de tratar a nuestros vástagos como si fueran idiotas convirtiéndonos en una especie de Ned Flanders del idioma cervantino. Pero esperamos que la postal esté medianamente clara. Madre/ padre / ambos se desviven por su bebé, lo acuestan, le besan la frente y lo acunan ligeramente hasta quedarse completamente dormido. Ramón, huelga decirlo, es un mono de peluche gigantesco, por si había alguna duda flotando en el ambiente. Bien, pues lo dicho, una entrañable estampa familiar.

La cosa se puede volver algo más turbia cuando te enteras que esa conversación ha sido grabada. Por alguien completamente desconocido. Que, de paso, se ha hecho con tus claves del correo electrónico. Que puede controlar tus movimientos, y que acaba de marcarse un jaque con tu privacidad de esos que te dejan el sempiterno tembleque instaurado allá donde la espalda pierde su sacrosanto nombre.

Pues parece ciencia ficción, o alguna estratagema editorial de Stephen King para empujar las ventas de su última novela, pero es una noticia real que nos alerta sobre la necesidad de ser cuidadosos en lo que a este tipo de gadgets tecnológicos se refiere. Y es que parecía buena idea así a priori lo de comprar un peluche con micrófono, Wi-Fi y Bluetooth, pero quizá no lo es tanto si descubrimos que no existe ningún tipo de contraseña para sus usuarios, con lo que los hackers tenían luz verde para sus fechorías. Igualmente, la misma fuente que afirma el fabricante almacenó los datos de sus clientes en una base de datos sin tampoco ningún tipo de seguridad como un cortafuegos o una simple password.

 

¿Y en qué ha quedado todo esto? Pues que cualquier persona con un móvil a menos de diez metros de distancia del dispositivo podía conectarse a los peluches. Imaginen hasta qué punto podía resultar fácil para un experto en ciberataques perpetrar tamaño desfalco.

La cosa ha sido tan gorda y ha trascendido demasié, hasta tal punto que el presentador de los Oscar, Jimmy Kimmel, se ha hecho eco en su fantástico late night show.

CloudPets se llama el invento. Y por lo visto el eslogan es algo así como “Un mensaje que puedes abrazar”. A día de hoy puedes abrazarlo y decirle adiós con la manita, que hay un desconocido muy majo que te lo acaba de levantar en tus propias narices. Que esto de los peluches con cámara integrada ya había salido hace demasiados años en Los Simpsons, y los maleantes han tenido tiempo para prepararse. Y nosotros ahí, sin verlas venir, pensando que el peligro está en los cyborgs con forma de humanoide y cara de Schwarzenegger. Quién te iba a decir que los ojos de Ramón tenían el brillo especial del que todo lo sabe.

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