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La hora de las pulseras deportivas

¿Moda pasajera o auténtica revolución? Las pulseras inteligentes parece que han llegado para quedarse. Le echamos un ojo a este curioso gadget.



Hubo un tiempo, aunque para los más jóvenes del lugar apenas puedan rememorarlo, en el que al running se le llamaba correr, y si decías footing o jogging te llevaban al loquero con una camisa blanca anudada a la espalda. Ahora los tiempos, indefectiblemente, han cambiado, y en bastantes más aspectos que una progresiva deriva hacia la aceptación de los anglicismos.

La tecnología avanza que es una barbaridad (esta frase sí puede ser utilizada en cualquier contexto temporal o época, porque va a conservar intactos sus atributos) al igual que la importancia del ejercicio físico como algo prioritario de cara a nuestra calidad de vida, así como al mantenimiento y la mejora de la salud.

Y es aquí cuando la tecnología se convierte en un activo interesante. El ser humano tiende a incorporar cachivaches variados a modo de gadgets para controlar una serie de variables y recabar información sobre nuestros hábitos. Convertirnos en una especie de cyborgs y vivir permanentemente pendientes de estas circunstancias, eso que llaman wearables.

Y dentro de esta categoría existen aparatos de auténtica locura. Desde cepillos de dientes conectados a tu móvil para indicarte cómo de bien estás cepillándote, pasando por biberones y chupetes inteligentes que avisan de la posible fiebre del  bebé, un cinturón que se afloja o se contrae en función de si estás de pie o sentado y un larguísimo etcétera al que le dedicaremos alguna publicación exclusiva. Faltaría más.

En este caldo de cultivo, era cuestión de tiempo que las pulseras deportivas/inteligentes/ de actividad no solo llegaran al mercado, sino que se convirtieran en un activo necesario para cualquier deportista que se precie, pero también para llevar al gimnasio o sencillamente para salir a dar un paseo o hacer las labores del hogar. Con ellas, conoceremos de primera mano calorías gastadas, frecuencia cardiaca y pulsaciones, pasos caminados o corridos, tiempo invertido en recorrer determinadas distancias y hasta horas efectivas de sueño, porcentajes de sueño más ligero y sueño profundo y un largo etcétera. Como ver la hora y todo. Qué inventos, oiga.

Todas estas pulseras, claro, van acompañadas de su correspondiente APP, por regla general del propio fabricante aunque hay excepciones genéricas. ¿Los precios? Pues de un rango de lo más variado. Desde las más baratas con un precio que ronda los 20 euros, hasta auténticos ordenadores a bordo. Fitbit es la marca que más pedazo del pastel se ha comido por el momento, pero muchas otras no pierden comba; tal es el caso de Garmin, Nike, Sony, Huawei o Jawbone, por citar algunas a bote pronto. Algunas intercalan sus labores como pulsera con otras más propias de un smartwatch.

Las diferencias son apreciables, como es lógico, si bien es cierto que cualquier pulsera de precio no muy elevado puede satisfacer las necesidades del deportista medio. ¿Cuál tienes que priorizar ante una compra? Pues aun a pesar de que en ysi… somos muy de compararlo todo y nos vuelve locos, aquí va a depender fundamentalmente del uso que quieras darle, tu exigencia deportiva y demás factores. Lo que sí os anticipamos es que la cosa es adictiva, y que una vez que te hagas con una mejor olvídate de dormir a pierna suelta sin tu dispositivo, ya que te levantarás lamentándote al no saber a ciencia cierta cuántas horas de sueño han sido profundas y cuantas livianas. Palabrita.

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