Móviles con fecha de caducidad

Tecnología

Móviles con fecha de caducidad

Por Christian Val

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Apple y Samsung reciben la primera multa de la historia por obsolescencia programada.

Lo asumimos con asombrosa naturalidad, como alguna de estas cosas incuestionables que son así y ya está. Lo de que diferentes cachivaches tecnológicos nos duren unos cuantos años y luego decidan de forma dolorosa y unilateral apagarse para siempre da mucha rabia, pero casi nunca te paras a cuestionarlo más allá de la pataleta. Ha sido así con muchos dispositivos y lo entiendes como una parte más del sistema. El capitalismo y sus cacharritos de usar y casi tirar han hecho de nuestra sociedad un fértil terreno en el que arar.

Claro, que el asunto escuece un poco más cuando te fijas en esa lavadora de los años cincuenta que está en casa de tus abuelos desde que el mundo es mundo y salvo algún que otro meneo de más, funciona perfectamente. La tuya, flamante y moderna, la triplica en botoncitos y funciones, pero sabes que más de diez años entre nosotros es como para darse con un canto en los dientes.

A todos nos viene a la mente la bombilla de un parque de bomberos estadounidense que lleva encendida desde 1901 como ejemplo paradigmático de que, la tecnología, si quisiéramos, daría mucho más de sí en términos de duración.

Sin embargo, entendemos y abrazamos la obsolescencia programada. Las grandes empresas de carácter multinacional elaboran productos de consumo que empiezan a resultar problemáticos a los pocos años de vida para generar nuevas necesidades en el consumidor. Aunque también conocemos de primera mano que si un móvil nos durara veinte años querríamos cambiarlo igual por uno que nos ofreciera nuevas y flamantes funcionalidades. Contra la atracción de lo novedoso y lo poderoso del marketing es imposible luchar, pero sí se pueden lograr cosas al reclamar una mayor duración de vida de los múltiples dispositivos que nos rodean en nuestro día a día.

Y más aún después de asistir a la primera decisión de un tribunal al respecto de la obsolescencia programada. Ha sido tomada por la Autoridad Italiana Garante de la Competencia y las damnificadas han sido Apple y Samsung. La primera, diez millones de euros de multa, cinco millones para la segunda. El motivo: prácticas comerciales injustas apoyándose en esta obsolescencia programada.

Según la resolución, ambas compañías llevaron a cabo “prácticas comerciales injustas por obligar a los consumidores a descargar algunas actualizaciones en sus teléfonos móviles que causaron graves disfunciones reduciendo significativamente su funcionamiento, acelerando así su sustitución por productos más recientes”.

Ya no se trata de utilizar ciertos materiales menos resistentes, algo que puede ser catalogado como hasta lícito bajo esta premisa: “mi empresa es mía y fabrico como quiero”. Esto va un paso más allá, ya que de forma consciente y voluntaria se introducen actualizaciones con el único objetivo de degradar el dispositivo actual. No es un movimiento precisamente ético.

Este movimiento, según el tribunal, viola deliberadamente varios artículos del Código de los Consumidores, «al proponer insistentemente la descarga de actualizaciones de software que sus aparatos no podían soportar correctamente, sin informarles adecuadamente ni proporcionarles una forma efectiva de recuperar la plena funcionalidad de sus aparatos».

Ambas compañías cayeron en esta irregularidad, pero Apple tendrá que afrontar una multa mayor porque, además, no informó de forma apropiada a sus usuarios sobre la duración de las baterías de litio en sus terminales, así como determinados factores extra que contribuyen a su deterioro. Ocultar información en ocasiones también es mentir.

Apple empujó a los usuarios del iPhone 6 a que se instalaran el sistema operativo iOS 10, que estaba optimizado para el siguiente dispositivo, el iPhone7, pero que en el 6 provocaba diversos problemas del más diverso calado, además de suponer un salto importante de mayor demanda de energía. Samsung hizo algo similar al solicitar a los usuarios de Note 4 a instalar un nuevo software del dispositivo que funcionaba bien para usuarios de Note 7, pero generaba muchos problemas añadidos a los anteriormente citados.

Esta doble multa impuesta se trata de la máxima que puede dictaminar este organismo, “debido a su tamaño y a la gravedad de las conductas realizadas”. Y puede que, al menos para Apple, la tormenta no haya hecho más que comenzar, ya que está siendo investigada por los tribunales franceses por delitos de fraude y ralentización programada, por manipular las baterías de sus dispositivos más antiguos.

¿Será la primera piedra del muro que ponga fin a la obsolescencia programada? ¿Servirá para que, en un futuro no demasiado lejano, todos los dispositivos tecnológicos tengan que incluir una fecha de caducidad orientativa? La idea, descabellada hace tan solo unos meses, empieza a cobrar fuerza en algunos sectores después de esta resolución. El principal benefactor de esta hipotética decisión sería el usuario, sin duda, pero estamos convencidos de que el planeta también la recibiría de brazos abiertos.

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Comentarios

YsiAdmin hace 2 meses

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