Festejos populares cuanto menos peculiares

Viajar

Festejos populares cuanto menos peculiares

Por Christian Val - imagen © Fotoeventis/shutterstock.com

  • 0
  • 0

Nuestro país está plagado de festejos. Algunos de ellos pueden dejar boquiabierto al más exigente. Repasamos gustosos los más frikis.

España es fiesta, paella, sangría, toros y flamenco para todo aquel que viene de primeras a nuestro país sin mucha necesidad de meter la nariz en la trastienda para investigar sobre nuestra cultura. Lo cierto es que de todo eso que mentamos arriba solemos ir bastante sobrados, especialmente en el primer punto. La fiesta es, por antonomasia, el momento cúlmen de los españoles como cultura. Ahí nos movemos cual pez en el agua, seguros de que, independientemente de la temática del festejo, ya sea hiper religiosa o extremadamente carnal, el comercio y el bebercio están plenamente asegurados.

El caso es que existen unas cuantas fiestas que no son tan conocidas como la tomatina, sanfermines o el descenso del Sella, pero que cuentan con fieles seguidores que se incrementan año tras año y que pueden entrar agusto en la categoría que da título a este artículo. Sin más dilación, acompáñennos por este recorrido tan bizarro como necesario.

Jarramplas

En Piornal, Cáceres, tiene lugar todos los años el 19 y 20 de enero una fiesta de lo más peculiar. Un hombre ataviado con muchas cintas multicolores y grotescas máscaras va por el pueblo tocando el tambor. Los vecinos le lanzan nabos a dolor, y el personaje ha de cubrirse internamente para evitar las duras colisiones. El caso es que hace unos años le lanzaban patatas. A pesar del dolor, es un orgullo convertirse en Jarramplas, y hay grandes esperas para apuntarse. Cuanto más aguantes la lluvia de nabos, mayor orgullo.

Pero Jarramplas no es la única fiesta donde el pueblo la toma con un vecino caracterizado de demonio. Fiesta y andanzas de la Botarga, en Retiendas (Guadalajara), el Cipotegato en Tarazona o El Colacho, en Castrillo de Murcia, Burgos, son buenos ejemplos de ello. En esta última, un hombre enmascarado vestido de diablo amarillo y rojo ataviado con un rabo de buey en la mano para azotar a los vecinos y saltar sobre altares de flores sobre los que se ponen a los recién nacidos de la localidad. El cometido es liberar a los críos del pecado. Pero ya de paso aprovechamos y montamos la jarana padre.

Batalla de vino de Haro

Muchos son los festejos que gravitan en torno al brebaje de los dioses. El vino nos sobra a lo largo y ancho de la geografía española y lo utilizamos para empapar a los vecinos y de paso pegarle algún que otro traguillo a la bota. Para algunos un dispendio, para otros una bendición, son muchas las fiestas que incluyen a este líquido elemento en batallas campales. Por ejemplo, las fiestas de la Peregrina en Pontevedra o esta que nos ocupa, el 29 de Junio. Será por vino en La Rioja.

Fiesta Vikinga de Catoira

En todo el país se estila cada vez más la celebración de ferias medievales, con sus mercados de artesanía, sus fustas y sus zancudos y cabezudos poblando las calles. Muchas de ellas con gran solera. Pero lo de esta localidad gallega es de traca. Disfrazarse de vikingos y echar sus embarcaciones al mar. Beber en cuerno, tocar los tambores como si estuviéramos en galeras y mucha imaginación para una fiesta salvaje de las de antes.

Batalla de los enharinados

Dentro de los festejos de “vamos a tirar cosas por el mero placer de mancharnos o mojarnos”, donde están fiestas ilustres como la Fiesta del agua de Vilagarcía o la célebre tomatina de Buñol Se celebra en Ibi, Alicante, y es una guerra campal donde prima la harina pero también verduras o petardos (toma ya). Hay dos bandos, disfrazados de alcalde, alguaciles, jueces y demás, y ambos luchan por hacerse con el metafórico control político de la localidad.  La guasa, que no falte.

Nochevieja en verano. Bérchules, Granada

Mucha gente a lo largo y ancho del país está cogiendo como costumbre lo de celebrar las uvas el día antes, la noche del 30 al 31 de Diciembre. Para el cachondeíto y caldear el ambiente de cara al plato fuerte de las navidades está muy bien, pero ya si lo haces en mitad de Agosto merece un aplauso de lo más histriónico. En Bérchules, la tradición pintoresca se lleva celebrando desde 1994, cuando se produjo un apagón eléctrico en Nochevieja, no se tomaron las uvas como dios manda y postergaron la celebración para el veranito. Y claro, todo lo que sea repetir festejo, bienvenido sea.

Santa Marta de As Neves

Una romería de lo más heavy metal. El municipio pontevedrés se engalana para recibir todos los veranos un número mayor de turistas que se personan para flipar en colores ácidos al toparse con una decena de personas que son transportados romería style pero llevados a hombros... metidos en ataúdes. El impacto está garantizado, ya seas devoto o no.

Nuevas disciplinas deportivas

En lo de hacer competiciones tan chorras como divertidas desplegamos también un altísimo nivel. Que si escupir el hueso de una oliva, que si subir un palo /cucaña, embadurnado en aceite, que si transportar en una carrera a lo burro ruedas de tractor. Pero esta que se celebra en Langa (Ávila) y otras localidades de forma itinerante es especialmente molona. Se trata de la competición de escalada de cajas y promete riadas de adrenalina desplegada.

COMENTARIOS

Comentarios

avatar

YsiAdmin hace 11 meses

Comparte tu opinión y experiencia sobre: Festejos populares cuanto menos peculiares

  • IconoFavorite/White Created with Sketch. Añádelo en mis favoritos