Sónar, mucho más que música

Música

Sónar, mucho más que música

Por Christian Val

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El festival de Barcelona se consolida como un espacio total de innovación y tendencias de vanguardia.

Nueva edición del festival barcelonés Sónar, que cumplía en este año su vigésimo quinta edición. Una cifra redonda, unas bodas de plata para un festival que ha sabido consolidarse dentro del panorama internacional como un must a la hora de paladear las tendencias más in de todo el cotarro vanguardista. Porque si algo nos ha quedado claro es que Sónar es una apuesta que ya hace demasiado tiempo que conforma la punta de lanza de muchos otros movimientos artísticos, separados de la música pero con capacidad de resultar complementarios. Festival desde su primera edición, en el 94, que tiene como eslogan desde entonces toda una declaración de intenciones: Festival de Música Avanzada y Arte Multimedia.

Sónar de día y Sónar de noche.Dos conceptos diferentes para un mismo festival. En el Sónar de día es donde tienen cabida todos estos acercamientos artísticos más alejados de un concepto plenamente musical. Y que ha sido exportado a muchos lugares del mundo. Sónar pasó de ser estrictamente barcelonesa a convertirse en un fenómeno mundial, con presencia del festival en muchísimos rincones del planeta. De A Coruña a New York pasando por Tokio, Montreal, Buenos Aires o Ciudad del Cabo. Una expansión imparable.

Y es que en estos 25 años, Sónar se ha diferenciado del resto de festivales por poner especial atención en otro tipo de manifestaciones artísticas. Música electrónica y de vanguardia en un entorno propicio para el conocimiento. Donde multitud de expertos interdisciplinares se sienten como pez en el agua para dar rienda suelta a sus impulsos creativos sin cortapisas, amén de disponer de las últimas tecnologías dentro del recinto para sentir que paladeamos novedades que en unos cuantos años serán tendencia. Posibilidad de ver el futuro muy de cerca y en diferentes formatos, a cada cual más sorpresivo. Pero siempre un pasito por delante.

Primero fue el CCCB, después el MACBA, ahora la Fira de Montjuic. El Sónar de día ha ido ganándole metros cuadrados al hastío desde su primera edición. Y en esta se han rebasado las ya de por sí optimistas perspectivas, consiguiendo en su 25 aniversario una afluencia de 126.000 personas, todo un récord. Repartidos casi a la mitad entre Sónar de día (64.000 asistentes) y Sónar de noche (62.000). Y con un éxito total en lo referente a estos satélites artísticos de los que hablamos, recogidos bajo la etiqueta Sónar+D, lugar de encuentro para la videocreación, las nuevas tecnologías y diversos ramalazos artísticos con la innovación como denominador común.

Musicalmente, esta edición ha contado con su habitual menú de variadas propuestas, casi todas ellas en relación cercana con la electrónica, pero tocando diferentes palos. Con una cabeza de cartel visible y muy propia para el festival como son Gorillaz, los infalibles 2 Many dj´s, ese chico para todo bajo el pseudónimo de Diplo, el polifacético frontman de LCD Soundsystem James Murphy, Thom Yorke sin sus chicos de Radiohead, Bonobo, los dioses del techno Laurent Garnier o Ritchie Hawtin, del indie y la canción popular como Refree, las nuevas voces del flamenco con Niño de Elche (con bailaor incluído), referentes de la nueva escena urbana española como Rosalía, Putochinomaricón o Nathy Peluso, Cornelius, el mítico estandarte del afrobeat Tony Allen acompañado de Amp Fiddler, incluso elementos discordantes como el más que célebre pero por otros motivos Lory Money. Un cajón de sastre con tantos compartimentos que podrías tirarte una mañana entera intentando desencriptar semejante dosis de eclecticismo. Con lo electrónico y la vanguardia como mascarón de proa. 150 actuaciones musicales tanto de día como de noche y repartidas en diez escenarios, para el disfrute del seguidor ávido de ver lo que se cuece antes que nadie.

Sónar +D, una revolución sensorial

Pero como decimos, reiteramos y repetimos con gustosa asiduidad, Sónar no es ni de lejos un festival musical más. Es su apuesta por el arte conceptual y de vanguardia lo que lo convierte, de lejos, en un frenético encuentro de la industria del arte expresado en múltiples facetas a lo largo de tres frondosos días. Desde la innovación gastronómica pasando por exposiciones e instalaciones situadas en el recinto del festival, pero también a lo largo y ancho de la ciudad de Barcelona. Conciertos de lo más peculiar, como el cierre del festival a cargo de Ryuichi Sakamoto y Alva Noto, o el de La Orquestra Simfònica de Barcelona y Nacional de Catalunya interpretando In C de Terry Riley, la exposición “Ni Flyers Ni Pósters” sobre los 25 años de iconografía ligada al Sónar o 21 workshops llenos a rebosar con diferentes clases magistrales (un total de 27) y un total de 6.000 profesionales del sector artístico y tecnológico. El Innovation Challenge de esta edición de 2018 ha puesto sobre la palestra a muchos emprendedores y nuevas empresas luchando entre sí en este desafío tecnológico. Diferentes prototipos a cada cual más elaborado para albergar propuestas de esas que logran dejarte tan ojiplático como boquiabierta.

Prototipos para concienciar sobre la pérdida de audición, el uso de los fondos Blockchain en la industria musical, el futuro de la educación y muchos otros temas planteados por empresas con alto grado de innovación entre sus filas.

Relevante fue la aportación de Google, que presentó un proyecto de investigación llamado Google Magenta que sirve para explorar el papel del aprendizaje automático en el proceso de creación tanto de música como de arte. Vamos, una demostración empírica de cómo el machine learning se está convirtiendo en una realidad muy a tener en cuenta, como os contábamos en esta tendencia. Los algoritmos de aprendizaje profundo se desarrollan cada vez más para crear canciones, imágenes, dibujos y hasta materiales. A la vez, explora herramientas inteligentes para que los artistas amplíen sus capacidades dentro del proceso creativo.

En Sónar 2018, esta subdivisión de Google mostró las bondades de un nuevo algoritmo capaz de aprender las características del sonido y, en base a eso, crear nuevos sonidos nunca antes escuchados de forma natural por el ser humano. El cacharrito en cuestión recibe el nombre de NSynth Super y los asistentes pudieron toquetearlo hasta el éxtasis.

Si lo tuyo es más la música colaborativa, también podías juguetear con MusicVAE. Se trata de un modelo automático de aprendizaje que ofrece una curiosa herramienta que mezcla partituras musicales entre sí para dar lugar a una gran pieza de música colaborativa. Un pintor mezcla colores en su paleta. Esto, igual pero a nivel sonoro. Y los resultados son de lo más sorprendente.

Dentro de este Sónar +D nos hemos topado con interesantísimas propuestas que cabe reseñar en cuanto a lo innovador de su naturaleza, como por ejemplo Sónar Inmersive Mediapro 360º, un espectáculo audiovisual (y también musical) inmersivo y total en el que el asistente se verá sobrecogido ante los sistemas de proyección. Transportarte a mundos increíbles nunca fue tan sencillo.

Realities +D es una propuesta igualmente hipnótica, una selección con el contenido audiovisual más disruptivo del año, que abre nuevas posibilidades a la hora de contar historias y abre un abanico enorme de opciones de cara a la distribución y producción de contenido. Los asistentes tuvieron a su disposición gafas de realidad virtual y videowalls donde poder disfrutar de la sensación de tener a nuestro lado a insectos gigantescos, introducirnos en películas sobre dinosaurios o en la mismísima Isle of Dogs (la nueva locura de Wes Anderson), flotar en el espacio a través de mundos inspirados en 2001, una odisea en el espacio, un paseo del brazo del mismísimo Sir Richard Attenborough recorriendo de forma didáctica y amena el Museo de Historia Natural británico o coger olas con una tabla virtual. El límite, de nuevo únicamente en tu imaginación.

Muy interesante fue además la presencia de diferentes empresas del sector en varios stands, mostrándole al mundo cuáles serán las nuevas tendencias que se convertirán en realidad tangible en un breve lapso de tiempo. Por mostrar un ejemplo de entre los cientos disponibles, la presencia de SAT (Societé des Arts Technologiques), un conglomerado artístico interdisciplinar creado en 1996 que trata de mostrar y conservar la cultura digital. Fundamentalmente, sus creaciones se sustentan en ambientes inmersivos y un cuidado especial por el diseño. Sus prototipos y diferentes tecnologías fueron de lo más comentado en Sónar.

Todo esto inmerso en un festival que aparte de sonoro y tecnológico también intenta ser lo más sostenible posible a nivel medioambiental. Por ello se trabaja de cara a que, en algunos años, Sónar sea un acontecimiento de los llamados “neutros en carbono”. A lo largo del festival se ha medido la huella de carbono vinculada a su desarrollo, cuantificando emisiones de gases de efecto invernadero y la generación de residuos. Después, el festival colaborará con un proyecto de reducción de esos gases, para compensar así el impacto de la celebración del festival.

Esperamos que después de esta agradabilísima lectura seas capaz de hacerte a la idea de lo que supone Sónar. El festival acaba de terminar y ya extrañamos una nueva edición. Si tienes ganas de recorrer mundo, eso sí, que sepas que las próximas citas del festival nos llevan a Buenos Aires, Bogotá, Estambul, Hong Kong y Reykjavík. Después, volverá a Barcelona en fechas distintas a las que estamos acostumbrados, ya que se celebrará en el mes de julio. Vayas al que vayas, tendrás la certeza de estar viviendo en tus propias carnes una especie de avanzadilla del futuro. Una sensación tan indescriptible como necesaria.

COMENTARIOS

Comentarios

YsiAdmin hace 1 año

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