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Me borro de todo

La lista Robinson, el lugar al que acudir para evitar recibir publicidad no deseada

¿Cómo me apunto?
¿Es oro todo lo que reluce?

Cuenta la leyenda que hubo un tiempo en el que cualquier poseedor de una línea telefónica en España tenía que hacer frente a una insufrible sucesión dellamadas de naturaleza publicitaria. Estas, lejos de traerle buenaventura y alegría a los receptores, solían llenar de enfado al pueblo, que no estaba dispuesto a tolerar tener que interrumpir algo tan sagrado como la siesta o a recibir una llamada promocional a horas intempestivas, o durante la jornada laboral.

Este bombardeo constante no tenía lugar estrictamente mediante llamada telefónica, también nos hemos visto muy expuestos a otras vías como el buzoneo salvaje o la venta puerta a puerta. Con la llegada, apogeo y uso habitual de Internet, parecía por un momento que esta tendencia estaba condenada a erradicarse y no ha sido así. Si bien es cierto que parece haberse relajado un poco la cosa, ya que ahora las promociones digitales y la publicidad que encontramos en nuestras redes sociales o en la bandeja de spam de nuestro correo electrónico están a la orden del día, no es menos cierto que la publicidad invasiva por otros medios más convencionales todavía sigue siendo una práctica que, por abusiva, puede convertirse en un incordio. Aunque puede que no toda esperanza esté perdida.

Desde hace varios años ya contamos con una herramienta no demasiado conocida por el gran público. Se llama La lista Robinson, y se trata de diferentes directorios creados para ayudar a particulares a librarse del acoso publicitario, ya sea a través de llamadas telefónicas, SMS, correos electrónicos, correo postal e incluso fax. Aunque entendemos que este último canal probablemente no sea el que más utilizas del mundo.

Todos estos posibles canales de llegada están separados por apartados, y a su vez, existen varias listas Robinson internacionalmente, compuestas por los datos de personas que han expresado voluntariamente que no quieren recibir publicidad. Estos datos son guardados en una lista negra, donde cualquiera puede apuntarse de forma gratuita y voluntaria (salvo que se trate de menores de 14 años, en tal caso se requerirá la mediación de padres o tutores legales.

La lista más difundida en nuestro país fue creada en 1993 por la Federación de Comercio Electrónico y Márketing Directo, FECEMD, cuando todavía el marketing directo se limitaba al correo ordinario. Después, en 2010, este organismo, constituido por centenares de empresas, pasaría a denominarse Adigital (Asociación Española de la economía digital) como resultado de la necesidad de actualizarse y no perder el tren de la renovación del mercado digital. Ah, y que cuenta con el beneplácito de la omnipresente estos días Agencia Española de Protección de Datos AEPD.

Quizá el nombre de Robinson te haya resultado peculiar. Lo de llamar a este asunto garante de nuestra privacidad como el más famoso de los naúfragos sirve para ilustrar perfectamente el concepto requerido: que nos dejen en paz, rechazar todo contacto con el exterior y evitar recibir publicidad no deseada tanto de entidades como de empresas a las que no haya facilitado sus datos el cliente. Los últimos números nos hablan de que ya son más de 570.000 personas adscritas al servicio en nuestro país. La gran mayoría reclamando no recibir publicidad alguna vía telefónica.

¿Cómo me apunto?

Una de las claves de su éxito es la simplicidad a la hora de formar parte de esta lista. Es suficiente con registrarse dentro de un formulario en su página web, incluyendo datos básicos, para después activar este registro mediante un enlace que nos llegará al correo electrónico. Posteriormente, basta con entrar en nuestro perfil y rellenar el formulario en el que especificaremos qué tipo de publicidad no queremos seguir recibiendo. Desde que te des de alta, tu solicitud aún tardará un tiempo en ser efectiva. Dentro de la página de lista Robinson hacen una estimación deunos tres meses para que eso suceda. Mientras esté activo, puedes modificar al gusto los canales vetados y diversos apartados más, así como darte de baja en el servicio sin problema.

Así, las entidades o empresas que utilizan el servicio de la Lista Robinson se comprometen a no enviar publicidad a través del medio de comunicación seleccionado (ya sea correo postal, llamadas, correo electrónico o SMS y similares)

¿Es oro todo lo que reluce?

Pese a que de antemano parece que todo son ventajas, es evidente que existe cierta controversia sobre si es realmente efectivo y sobre su propia naturaleza. De primeras, resulta algo contraproducente que introduzcas muchos de tus datos personales en una lista a la que tienen acceso todas las empresas asociadas. Además, muchos usuarios se quejan de que no existe la garantía ni los medios para obligar a las empresas a respetar a los inscritos en esta lista Robinson.

Otro problema fundamental lo relata la Agencia Española de Protección de Datos en su página web:

“La Lista Robinson debe ser consultada por quienes vayan a realizar una campaña publicitaria para excluir de la misma a las personas inscritas. Sin embargo, pese a que te hayas inscrito en la Lista Robinson, los comerciantes pueden remitirte publicidad de sus productos o servicios si eres cliente o si les has dado tu consentimiento.”

Esto, unido a las múltiples peticiones de las empresas de cara a aclimatarse dentro del nuevo Reglamento General de la Protección de Datos, provoca que aunque estés de facto dentro de ese listado, te pueda seguir llegando publicidad de diferentes empresas. La parte buena del RGPD es que ahora resulta mucho más sencillo y transparente solicitar que dejen de hacerlo. Y con garantías de éxito para el usuario / consumidor.

Recordamos que a la Lista Robinson tienen acceso los anunciantes, para eliminar de sus promociones a aquellos que lo hayan solicitado expresamente, pero también las entidades responsables de un fichero inscrito en el Registro de la AEPD que cuenten con el consentimiento de los interesados en recibir comunicaciones de terceras empresas, pero también las entidades prestadoras de servicios que realizan tratamiento de datos para terceros. Así, inscribirte en este registro provoca, según el testimonio en foros de algunos usuarios indignados, el efecto contrario, haciendo que estas empresas consultoras accedan a información tuya de la que antes no disponían.

Las empresas están obligadas por ley a consultar este listado cuando deciden lanzar una nueva campaña publicitaria, y depende de su peso en el mercado les costará un precio u otro. A las empresas pequeñas este servicio de consulta les suele salir gratis, aunque algunas en determinados casos pueden llegar a pagar hasta dos mil euros anuales por el acceso. Para otras empresas más grandes, como los prestadores de servicios, el precio se puede disparar más allá de los seis mil euros. Es más, existen sanciones para las empresas que no consulten el servicio, además por supuesto de las pertinentes para quienes incumplan. Y con la entrada en vigor tras el 25 de mayo del RGPD, estás multas se verán ampliamente reforzadas.

Si la lista no funciona o encuentras cualquier tipo de problema, lo fundamental es ponerse en contacto con la Agencia Española de Protección de Datos, que es quien gestiona las sanciones, para presentar una reclamación.

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